La postura del puente es un ejercicio sencillo para evaluar la fuerza y la resistencia de la parte inferior del cuerpo. Al realizar este movimiento, los músculos de las nalgas, los músculos del muslo trasero, la parte baja de la espalda y los músculos centrales se combinan para levantar y mantener las caderas estables. Estos son grupos musculares que juegan un papel importante en la mayoría de las actividades diarias como levantarse, caminar o levantar objetos.
En esta postura, los glúteos y los músculos posteriores del muslo crean fuerza para levantar las caderas, mientras que los abdominales profundos y la parte baja de la espalda ayudan a mantener el cuerpo recto y estable. Si se puede mantener una postura firme sin calentamiento de caderas ni calambres, esto demuestra que la parte inferior del cuerpo y los músculos centrales funcionan eficazmente.
Los músculos glúteos fuertes facilitan levantarse, subir escaleras y caminar, al tiempo que reducen la presión sobre las rodillas y la parte baja de la espalda.
Túmbate boca arriba, con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo, tan anchos como las caderas. Presiona los talones hacia el suelo y levanta las caderas al techo, aprieta los glúteos superiores y mantén la postura durante un corto tiempo.
Para comprobar la resistencia, levante las caderas al máximo y mantenga la postura de pértiga correctamente. El hito de 30 segundos se considera un objetivo adecuado para comenzar, luego puede aumentar gradualmente a 60 segundos a medida que mejore la fuerza.
Sin embargo, la técnica siempre es más importante que el tiempo para mantener la postura. Mantener la postura correcta durante un corto tiempo será mejor que intentar prolongar el tiempo pero realizar la técnica incorrecta.