Según Verywell Health, las manzanas y las semillas de chía son ambos alimentos ricos en fibra, que pueden apoyar la actividad del sistema digestivo cuando se utilizan regularmente en una dieta equilibrada y saludable.
La manzana es una fruta común, que contiene muchas vitaminas, minerales y compuestos vegetales beneficiosos. En particular, la manzana proporciona pectina, una forma de fibra soluble que se considera una fuente de nutrición para las bacterias beneficiosas en el intestino. Cuando se fermenta por el microbioma intestinal, la pectina crea ácidos grasos de cadena corta, que contribuyen a mantener un ambiente intestinal saludable y apoyan la función digestiva.
Mientras tanto, las semillas de chía son famosas por su alto contenido de fibra. Cuando se remojan en agua, las semillas de chía absorben agua y forman una capa de gel espeso. Este tipo de fibra ayuda a aumentar la masa de heces, apoya el movimiento intestinal para que funcione de manera más eficiente y contribuye a reducir el riesgo de estreñimiento en algunas personas. La combinación de fibra soluble de manzana y fibra en las semillas de chía ayuda a agregar una cantidad significativa de fibra a la dieta diaria.
Según la Clínica Cleveland, complementar con alimentos ricos en fibra como las semillas de chía puede contribuir a mejorar la salud digestiva, al tiempo que ayuda a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo después de las comidas. Esto puede ayudar a controlar la cantidad de alimentos consumidos durante el día y contribuir a construir una dieta saludable.
Además de los beneficios para el sistema digestivo, las manzanas también contienen compuestos antioxidantes como quercetina, catequina y ácido clorogénico. Estos compuestos ayudan a proteger las células del impacto de los radicales libres. Las semillas de chía también proporcionan ácidos grasos omega-3 de origen vegetal (ALA), proteínas vegetales y minerales como magnesio, calcio y fósforo, contribuyendo a complementar los nutrientes para el cuerpo.
Una porción combinada de manzana y semillas de chía se puede utilizar en el desayuno o merienda del día. Gracias a que contiene fibra y nutrientes esenciales, este plato ayuda a crear una sensación de saciedad duradera en comparación con muchos aperitivos preparados que contienen mucho azúcar y pocos nutrientes.
El método de preparación es bastante sencillo. Se puede utilizar 1 manzana lavada, conservando la piel, cortada en trozos pequeños y luego mezclada con yogur natural. Luego agregue 1 cucharada de semillas de chía empapadas y disfrute. Este plato es fácil de preparar y ayuda a aumentar la cantidad de fibra en la dieta diaria.
Los expertos en nutrición señalan que se deben comer las cáscaras de manzana después de lavarlas para aprovechar al máximo la cantidad de fibra natural y los compuestos vegetales beneficiosos concentrados en la cáscara. Sin embargo, las personas con sistemas digestivos sensibles o que recién comienzan a aumentar la cantidad de fibra en su dieta deben usar una cantidad moderada y beber suficiente agua para que el cuerpo se adapte mejor.