Mientras que muchas personas recurren a costosos suplementos de colágeno, algunos alimentos familiares en la comida diaria contienen una cantidad significativa de colágeno natural, típicamente piel de pollo.
La piel de pollo a menudo es eliminada por muchas personas al cocinarla por temor a la grasa. Sin embargo, según los expertos en nutrición, esta es una parte que contiene bastante colágeno. Cuando se cocina, el colágeno de la piel de pollo puede convertirse en gelatina, una forma de proteína beneficiosa para la piel, el cabello y las articulaciones.
Según el Dr. Joshua Zeichner, dermatólogo del Hospital Mount Sinai (EE. UU.), el colágeno de los alimentos puede ayudar a proporcionar los aminoácidos necesarios para el cuerpo. Los alimentos ricos en colágeno o gelatina pueden contribuir a complementar los ingredientes para que el cuerpo regenere el colágeno, apoyando así la estructura y la elasticidad de la piel.
Además de la piel de pollo, platos como el caldo de huesos o piel de pescado también contienen mucho colágeno natural. Cuando se cocina durante mucho tiempo, el colágeno en el tejido conectivo se disolverá en el caldo, creando una fuente de nutrientes fácil de absorber.
Elegir alimentos ricos en colágeno de fuentes naturales y a precios razonables no solo ayuda a diversificar las comidas, sino que también apoya el cuidado de la salud y la piel de manera sostenible.