400 gramos de arroz normal. Agua limpia en una proporción de arroz y agua 1:1,2.
Cómo hacerlo: Limpiar el arroz, quitar las semillas podridas y las impurezas y luego ponerlo en un tazón limpio. Añadir agua a temperatura ambiente para que el nivel del agua sea aproximadamente 2 cm por encima de la superficie del arroz.
Remojar el arroz durante unas 6 horas en un lugar fresco, evitando la luz solar directa y sin cambiar el agua durante el remojo. Después de remojar, los granos de arroz absorberán suficiente agua, se expandirán uniformemente y se volverán más suaves.
Vierte todo el arroz junto con el agua de remojo en la olla arrocera, sin necesidad de añadir más agua.
Elige el modo de cocción de arroz normal. Cuando la olla cambie al modo de calor, continúa incubando el arroz durante unos 10 minutos más antes de abrir la tapa.
Use una cuchara para remover uniformemente para que el arroz se seque y escape el calor. El producto final es arroz suave, pegajoso y fácil de comer.
Remojar el arroz durante un largo período de tiempo ayuda a aumentar el contenido de almidón resistente, lo que puede ayudar a reducir el índice glucémico. Este tipo de almidón se digiere más lentamente, creando una sensación de saciedad duradera, lo que ayuda a limitar la cantidad de alimentos consumidos en cada comida. Además, el arroz después de remojarlo también se vuelve más suave, lo que contribuye a reducir la presión sobre el sistema digestivo y es adecuado para su uso regular en una dieta equilibrada.