Después de los 60 años, la resistencia se evalúa en función de la capacidad de mantener el movimiento durante un largo período de tiempo con buen control. Por lo tanto, los ejercicios de pie se vuelven especialmente necesarios. Estos ejercicios requieren fuerza, equilibrio, coordinación y resistencia cardiovascular, mientras que el cuerpo debe mantenerse en posición vertical en lugar de sentarse o acostarse a descansar.
El entrenamiento de resistencia en esta etapa es más efectivo cuando se realiza de forma regular y intencionada. Descansar demasiado entre sesiones de entrenamiento puede interrumpir el ritmo de movimiento, un factor clave que crea resistencia. Los ejercicios de pie obligan al cuerpo a aprender a controlar la fatiga manteniendo una postura estándar, similar a lo que ocurre en la vida diaria.
Mejorar la resistencia no significa hacer ejercicio muy rápido, sino mantener la estabilidad a medida que el nivel de esfuerzo aumenta gradualmente con el tiempo.
El entrenamiento después de los 60 años debe seguir reglas claras para mejorar la resistencia y garantizar la seguridad. En primer lugar, los practicantes deben controlar la respiración y mantener una respiración regular para limitar la fatiga y estabilizar el ritmo cardíaco durante todo el proceso de ejercicio.
Además, priorizar la postura correcta, mantener la columna vertebral recta y las articulaciones en una posición segura ayudará a reducir el riesgo de lesiones cuando el cuerpo comience a perder fuerza. Los movimientos deben realizarse de forma lenta y suave en lugar de apresurarse, porque el movimiento controlado será más sostenible y eficaz.
Cuando quieras aumentar el nivel de ejercicio, debes aumentar gradualmente el tiempo antes de aumentar la intensidad para que el cuerpo se adapte paso a paso. Lo más importante es mantener la perseverancia, porque la resistencia solo mejora significativamente cuando el ejercicio se convierte en un hábito a largo plazo.