La tensión muscular y los esguinces son dos tipos de lesiones comunes al hacer deporte, entrenar o moverse en la postura incorrecta. Estas dos afecciones tienen manifestaciones relativamente similares, por lo que son fáciles de confundir. Según el Dr. Yogesh, especialista en artroscopia y traumatología deportiva en el Hospital Aster Whitefield (India), la diferencia radica en el tipo de tejido dañado.
La tensión muscular es una condición en la que los músculos o tendones se estiran excesivamente o se rompen. Los tendones son el tejido que conecta los músculos con los huesos. La tensión muscular ocurre a menudo cuando se ejercita demasiado, levanta objetos pesados en la postura incorrecta o realiza movimientos repentinos. Los síntomas comunes incluyen dolor en el área muscular afectada, rigidez muscular, debilidad muscular, calambres o espasmos. El dolor aumenta a medida que se sigue utilizando ese grupo muscular. Puede aparecer hinchazón, pero los hematomas no son comunes si la lesión no es grave.
Un esguince es un daño a los ligamentos. Los ligamentos son el tejido que une los huesos para formar una articulación. El esguince ocurre cuando la articulación se entorce o se mueve más allá de los límites normales, por ejemplo, un torso en el tobillo al caminar o hacer deporte. Los síntomas suelen incluir dolor directo en la articulación, hinchazón pronunciada, hematomas, movilidad limitada y sensación de inestabilidad articular. En muchos casos, el paciente no puede soportar la fuerza sobre la articulación dañada.
La ubicación de la lesión puede ayudar a distinguir. La tensión muscular es común en la parte baja de la espalda, el cuello, el muslo trasero, el muslo delantero y las pantorrillas. Estas son áreas musculares que son muy activas en la vida diaria y el movimiento. La tendinitis suele ocurrir en articulaciones como los tobillos, las rodillas, las muñecas y los pulgares. El tobillo es la ubicación más común.
El diagnóstico inicial suele basarse en el historial de lesiones y el examen clínico. La radiografía u otros métodos de diagnóstico por imagen se indican principalmente para descartar fracturas óseas o lesiones graves.
En las primeras 24 a 48 horas, tanto la tensión muscular como el esguince deben tratarse descansando, aplicando hielo, vendajes ligeros y levantando la zona lesionada. Estas medidas ayudan a reducir el dolor y la hinchazón. Cuando los síntomas disminuyan, se pueden realizar ejercicios ligeros según las indicaciones del personal médico para evitar la rigidez articular.
Los pacientes deben acudir al médico si tienen dolor intenso, hinchazón intensa, hematomas generalizados, incapacidad para moverse o incapacidad para soportar la fuerza sobre la extremidad lesionada. La sensación de entumecimiento, pérdida de sensibilidad o lesiones por caídas fuertes también deben ser evaluadas médicamente de antemano.
La distinción correcta entre tensión muscular y esguinces ayuda a elegir el método de tratamiento adecuado y limita el riesgo de complicaciones.