¿Cuál es el nivel de peligro de presión arterial 160/90?
Según los expertos médicos, la presión arterial se mide con dos índices, que incluyen la presión sistólica (número superior) y la presión diastólica (número inferior). En niveles normales, este índice suele estar por debajo de 120/80 mmHg. Cuando es de 140/90 mmHg o más, se diagnostica a un paciente con hipertensión.
Con un índice de 160/90 mmHg, ambos componentes superan el umbral de seguridad, lo que indica una presión arterial alta significativa. Este es un nivel que requiere intervención médica temprana, no se debe controlar subjetivamente en casa durante mucho tiempo.
Según los cardiólogos, la hipertensión prolongada puede causar daños graves a muchos órganos del cuerpo. Entre ellos, el sistema cardiovascular, los riñones, los ojos y el cerebro son los órganos directamente afectados.
La presión arterial alta aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular cuando los vasos sanguíneos cerebrales se obstruyen o se rompen, lo que provoca falta de oxígeno para nutrir el cerebro. Además, los riñones pueden debilitarse debido a que los vasos sanguíneos se endurecen, mientras que los ojos son propensos a dañar la retina, afectando la visión. En algunos casos, también pueden aparecer aneurismas o trastornos de la función sexual.
Según el Dr. Michael Weber, cardiólogo de la Universidad de Medicina SUNY Downstate (EE. UU.), la hipertensión de moderada a alta "es el principal factor de riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedades cardiovasculares si no se controla con medicamentos y cambios en el estilo de vida".
¿Qué hacer cuando la presión arterial alcanza los 160/90?
Cuando se mide un índice de 160/90 mmHg, el paciente debe acudir rápidamente a un especialista en cardiología para una evaluación exhaustiva. Si ha sido tratado, este es un signo de que la presión arterial no está bien controlada y es necesario ajustar el protocolo.
El tratamiento suele incluir el uso de medicamentos según las indicaciones del médico combinado con cambios en el estilo de vida, como reducir la sal en la dieta, aumentar las verduras, limitar el alcohol, dejar de fumar, mantener un ejercicio razonable, controlar el peso y dormir lo suficiente. Los pacientes también deben controlar regularmente su presión arterial en casa para detectar tempranamente fluctuaciones anormales.
Controlar activamente la presión arterial no solo ayuda a estabilizar la salud cardiovascular, sino que también reduce significativamente el riesgo de complicaciones peligrosas a largo plazo.