Según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), el omega-3 en los pescados grasos como el salmón, la caballa, el arenque y las sardinas tiene el efecto de apoyar la salud cardiovascular, reducir la inflamación y contribuir a reducir la presión arterial. Los expertos recomiendan comer pescado al menos dos veces por semana para aumentar la cantidad natural de omega-3 para el cuerpo.
Sin embargo, los beneficios del pescado no solo radican en el alimento en sí, sino que también depende del método de preparación. El Dr. Dariush Mozaffarian, experto en nutrición cardiovascular en los EE. UU., cree que métodos como cocinar al vapor, hervir o asar ayudarán a retener más nutrientes beneficiosos que freír en mucha grasa. Limitar la sal, la salsa de pescado o las especias que contienen mucho sodio al cocinar también ayuda a controlar eficazmente la presión arterial.
Otro pequeño truco es combinar pescado con verduras verdes ricas en potasio como espinacas, espinacas o legumbres. Según la Asociación Americana del Corazón, el potasio ayuda al cuerpo a eliminar parte del sodio a través de la orina y reduce la presión sobre las paredes de los vasos sanguíneos, lo que ayuda a estabilizar la presión arterial.
Los expertos enfatizan que comer pescado regularmente debe ir acompañado de una dieta saludable, limitar los alimentos procesados, reducir la sal y mantener el ejercicio regular. Esta es la clave importante para ayudar a controlar la presión arterial y proteger la salud cardiovascular a largo plazo.