Según el nutricionista Michael Greger, autor de numerosos estudios sobre alimentos saludables, las semillas de chía son ricas en fibra soluble y ácidos grasos omega-3. Estos ingredientes tienen la capacidad de reducir la inflamación, mejorar el metabolismo de las grasas, un factor importante que ayuda a limitar la acumulación de grasa en el hígado.
Cuando se combina con hojas de té verde, la eficacia del apoyo hepático puede mejorarse. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan muestra que el té verde contiene muchas catequinas, poderosos antioxidantes, que pueden ayudar a reducir la grasa hepática y mejorar la función hepática en personas con riesgo de hígado graso.
Además, las hojas de menta son conocidas por su capacidad para estimular la digestión, reducir la hinchazón, lo que ayuda al hígado a tratar las toxinas de manera más eficaz. La centella asiática, según muchos documentos médicos asiáticos, es refrescante, contribuye a desintoxicar el cuerpo y proteger las células hepáticas del impacto del estrés oxidativo.
La combinación de semillas de chía y estos tipos de hojas puede crear una bebida natural, que ayuda a complementar los antioxidantes, favorece la digestión y contribuye a mejorar la función hepática. Sin embargo, los expertos enfatizan que la "desintoxicación hepática" no es un proceso que ocurra de inmediato, sino que depende de la dieta y el estilo de vida general.
Mantener una nutrición equilibrada, limitar el alcohol y aumentar el ejercicio sigue siendo una base importante para proteger el hígado. Alimentos como las semillas de chía o las hojas de hierbas solo juegan un papel de apoyo, contribuyendo a mejorar la salud hepática de manera sostenible.