Debería empezar desde finales de la adolescencia.
Muchas mujeres solo buscan a un médico cuando tienen síntomas anormales o están embarazadas. Sin embargo, los exámenes ginecológicos periódicos son una parte importante de la atención preventiva. Según la Dra. Shweta Mendiratta, obstetra y ginecología del Hospital Yatharth, las mujeres deben someterse a los primeros exámenes a finales de la adolescencia o principios de los veinte años, a menos que haya un problema antes.
El primer examen suele centrarse en el asesoramiento: ciclo menstrual, cambios hormonales, higiene personal, métodos anticonceptivos y estilo de vida que afecta la salud reproductiva. El contacto temprano con un médico ayuda a las mujeres a ser más proactivas cuando necesitan apoyo médico en el futuro.
Para las personas sanas, un chequeo una vez al año suele ser suficiente. Sin embargo, las personas con menstruación irregular, dolor intenso, sangrado anormal, dificultad para concebir, síndrome de ovario poliquístico o endometriosis pueden necesitar un seguimiento más cercano.
El cribado periódico ayuda a la detección temprana de enfermedades
Durante el embarazo, los exámenes regulares ayudan a controlar la salud de la madre y el feto. Después del parto y la menopausia, los exámenes ginecológicos apoyan el manejo de trastornos endocrinos, sangrado anormal y problemas de huesos y articulaciones.
Una consulta suele comenzar con un intercambio sobre el historial menstrual, la salud sexual y los cambios recientes en el cuerpo. Dependiendo de la edad y el riesgo, el médico puede recetar una prueba de Papanicolaou para detectar el cáncer de cuello uterino, un chequeo de mama y una ecografía pélvica.
La Dra. Jennifer Gunter, obstetra y ginecología de la Universidad de California, San Francisco, EE. UU., enfatiza que la atención ginecológica periódica no solo tiene como objetivo detectar enfermedades, sino también ayudar a las mujeres a comprender su cuerpo, tomando así decisiones de salud más precisas.
Los expertos recomiendan que las mujeres no pospongan por temor. Los exámenes periódicos ayudan a detectar enfermedades silenciosas a tiempo, tratarlas a tiempo y mejorar la calidad de vida a largo plazo.