Sin embargo, muchas personas hoy en día todavía carecen de este micronutriente debido a la poca exposición al sol y a una dieta desequilibrada. Entre los alimentos naturales, el pescado graso se considera una fuente rica y fácil de absorber de vitamina D.
El más destacado es el salmón. Solo una porción de salmón de unos 100 g puede proporcionar de 400 a 600 UI de vitamina D, satisfaciendo la mayor parte de las necesidades diarias recomendadas. Además de la vitamina D, el salmón también es rico en calcio, fósforo y ácidos grasos omega-3, nutrientes importantes para la estructura ósea y el funcionamiento del sistema inmunológico.
Según el profesor Walter Willett, experto en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan (EE. UU.): "La vitamina D de alimentos naturales como el pescado graso no solo ayuda a aumentar la absorción de calcio para los huesos, sino que también contribuye a regular la respuesta inmunológica, reduciendo el riesgo de inflamación prolongada". Enfatizó que complementar con vitamina D a través de alimentos es más seguro y sostenible que abusar de los suplementos dietéticos.
Además del salmón, las sardinas, el arenque y la caballa también son opciones ricas en vitamina D, y también contienen menos mercurio que algunos tipos de pescado grandes, lo que es adecuado para muchas personas, incluidas las ancianas.
Los expertos recomiendan comer pescado graso de 2 a 3 comidas por semana, priorizando la preparación al vapor, a la parrilla con poca grasa o a la parrilla para mantener todo el valor nutricional. Para las personas que están menos expuestas a la luz solar, incluir tipos de pescado ricos en vitamina D en las comidas diarias se considera una solución sencilla pero eficaz para proteger los huesos y aumentar la resistencia.