Un maíz de 200 gramos proporciona alrededor de 2,9 gramos de fibra por cada 100 gramos, mucho más que el arroz normal. Este contenido de fibra ayuda a aumentar la sensación de saciedad, apoya el control del azúcar en sangre y limita el rápido aumento del azúcar en sangre después de las comidas.
El maíz también es un alimento rico en potasio, con alrededor de 238 mg/100 gramos. Complementar con suficiente potasio puede ayudar a equilibrar los niveles de sodio en el cuerpo, apoyando así el control de la presión arterial.
Además, el maíz proporciona muchos nutrientes como vitamina B2 y caroteno. La vitamina B2 es necesaria para el metabolismo y el mantenimiento de la salud de la piel y las membranas mucosas; mientras que el caroteno es un precursor de la vitamina A, que juega un papel importante en la salud de los ojos.
Para las personas con presión arterial alta, el maíz aún puede incluirse en la dieta si se usa en cantidades adecuadas. Sin embargo, se debe priorizar el maíz hervido o al vapor en lugar de los platos de maíz elaborados con mucha sal, mantequilla o grasa. Es importante mantener una dieta equilibrada, especialmente limitando los alimentos que contienen mucho sodio y grasas saturadas para ayudar a controlar la presión arterial.
Aunque el maíz tiene muchos nutrientes, no debe considerarse un alimento que tenga el efecto de tratar la hipertensión. Los pacientes aún necesitan mantener una dieta baja en sal, aumentar las verduras, hacer ejercicio regularmente y usar medicamentos según las indicaciones si están en tratamiento.
Además del método de preparación, la porción también es un factor a tener en cuenta. Se puede combinar maíz con verduras verdes, frijoles, pescado y alimentos ricos en proteínas bajos en grasa para crear una comida equilibrada, en lugar de comer maíz con carne procesada o platos grasos. Esta combinación ayuda a reducir la cantidad total de grasa y sal en las comidas, al tiempo que agrega más nutrientes beneficiosos para el sistema cardiovascular.