Kiwi
El kiwi es rico en vitamina C y antioxidantes, nutrientes esenciales para la síntesis de colágeno, un componente importante que ayuda a mantener el cartílago y los tejidos conectivos sanos. La cáscara del kiwi también contiene muchos antioxidantes, por lo que si se garantiza la higiene, se puede comer toda la cáscara para aumentar el valor nutricional.
Cómo comer: Elija frutas maduras y blandas moderadas. Lave bien, puede comer la cáscara. Debe comer por la mañana o entre comidas. Limite el zumo o la adición de azúcar.
Piña
La piña contiene bromelina, una enzima con propiedades antiinflamatorias, que puede ayudar a reducir la inflamación en las articulaciones. La bromelina se concentra principalmente en el núcleo, por lo que no se debe quitar esta parte si se puede comer.
Cómo comer: Priorizar la piña fresca. Se puede comer la parte blanda del corazón. Se debe comer después de las comidas para limitar la irritación del estómago.
Papaya
La papaya contiene la enzima papaína que ayuda a descomponer las proteínas, lo que ayuda al cuerpo a absorber los nutrientes de forma más eficaz. Esta es una fruta adecuada para añadir a la dieta de las personas de mediana y avanzada edad.
Cómo comer: Elija papaya madura, pulpa de color amarillo anaranjado o rojo anaranjado. Coma aproximadamente 1 hora después de las comidas. Usar 3-4 veces por semana.

Guayaba
La guayaba es una de las frutas ricas en vitamina C, y también contiene muchos antioxidantes que ayudan a proteger el colágeno de los efectos del proceso de oxidación. Complementar regularmente con guayaba también contribuye a mejorar la salud general.
Cómo comer: Lavar y se puede comer la cáscara. Limitar el uso de jugos con azúcar. Se debe comer 3-4 veces por semana.
Fresa silvestre
La morera contiene antocianinas, compuestos antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres y apoyan la reducción de las respuestas inflamatorias. Esta es una fruta adecuada para añadir a una dieta diversa y equilibrada.
Cómo comer: Se pueden usar fresas frescas o fresas congeladas. Alrededor de 20-30 gramos al día es la cantidad adecuada.
Las frutas anteriores solo ayudan a complementar la nutrición y contribuyen a mantener la salud ósea y articular. Actualmente no hay pruebas suficientes para reemplazar los tratamientos según las indicaciones del médico. La dieta debe combinarse con ejercicio adecuado y tratamiento médico cuando sea necesario.