La panceta de cerdo es un plato familiar en muchas familias, popular por su sabor graso y fácil de preparar en platos estofados, a la parrilla o fritos crujientes. Sin embargo, esta es la parte de la carne que contiene más grasa del cerdo.
En 100 g de panceta de cerdo hay más de 50 g de grasa, de los cuales casi 20 g son grasas saturadas, un tipo de grasa que aumenta el colesterol LDL, causa la acumulación de placa en las paredes de los vasos sanguíneos y conduce al riesgo de aterosclerosis.
No solo eso, los métodos de procesamiento comunes como freír y asar a altas temperaturas también crean compuestos nocivos, que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Si la panceta se procesa en panceta o panceta, la cantidad de sal y conservantes nitrito y nitrato es muy perjudicial para la salud.
Para proteger la salud cardiovascular, se debe limitar el consumo de panceta y sustituirla por carne magra o pescado rico en omega-3.
pechuga de pollo, cerdo magro, ternera magra: rica en proteínas, baja en grasas.
Salmón, caballa, sardinas: proporcionan omega-3 que son buenos para el corazón.
Soja, lentejas, frijoles mungo: fuente de proteína vegetal saludable.