Un pequeño truco que suelen recomendar los chefs y los nutricionistas es añadir un poco de sal al caldo de huevo. Esta forma no solo ayuda a que los huevos se peguen más fácilmente, sino que también limita las grietas en la cáscara durante la cocción.
Según los expertos culinarios, la sal puede ayudar a aumentar ligeramente la temperatura de ebullición del agua, al tiempo que apoya el proceso de coagulación de la clara de huevo si la cáscara de huevo se agrieta. Gracias a esto, la clara se solidificará rápidamente, limitando que el huevo salga mientras se hierve.
Además, la sal también ayuda a separar la membrana entre la clara y la cáscara de huevo, lo que facilita el pelado después de hervir. Esta es la razón por la que muchas personas suelen añadir sal o un poco de vinagre al agua al hervir los huevos.
Según el experto culinario estadounidense Harold McGee, autor del famoso libro On Food and Cooking, añadir sal al caldo de huevo puede ayudar a que las claras de huevo se solidifiquen más rápido si la cáscara de huevo se agrieta durante la cocción. Esto ayuda a mantener la forma del huevo y evitar el desperdicio de alimentos.
Además de agregar sal al agua, los expertos también recomiendan hervir los huevos a fuego medio y no poner huevos fríos directamente en agua hirviendo para limitar las grietas en la cáscara. Después de hervir, los huevos deben remojarse en agua fría durante unos minutos para que sean más fáciles de pelar.
Pequeños consejos en el proceso de preparación pueden ayudar a que los platos familiares se vuelvan más perfectos. Solo agregando un poco de sal a la olla de agua hervida, pelar los huevos después de que estén cocidos puede ser más sencillo y rápido.