La crema rara vez está hecha de alimentos que son propensos a causar gota como la langosta o el anchoa, pero el problema radica en el alto contenido de grasa. Este postre suele contener mucha grasa de la crema de leche y los huevos. Los ingredientes familiares como el chocolate, el caramelo, el queso crema o los frutos secos también aumentan la cantidad de grasa en la crema.
Si comes helado después de una comida rica en proteínas o grasas que ya son propensas a aumentar el ácido úrico, el riesgo de inicio de un ataque de gota puede ser mayor. Por lo tanto, aunque te guste el helado, aún debes comerlo con moderación.
Algunas opciones mejores incluyen reducir las porciones, comer solo en días de comida ligera o cambiar a helado bajo en grasa. El yogur congelado también es una opción alternativa porque suele ser más ligero. Al comprar, debes leer atentamente la etiqueta nutricional para elegir productos con bajo contenido de grasa.
De hecho, algunas personas tienen ácido úrico alto pero no necesariamente tienen ataque de gota. Sin embargo, la dieta sigue siendo un factor importante que puede desencadenar la enfermedad. Los alimentos ricos en grasas saturadas, incluidos muchos dulces como la nata, también pueden aumentar el riesgo de que aparezca un ataque de gota.
Mantener un peso saludable y hacer ejercicio regularmente contribuirá a reducir el riesgo de brotes de gota.