La circulación sanguínea disminuye debido a la falta de movimiento corporal
Según el Dr. Venkata Ramakrishna T, jefe del Departamento de Cirugía de Columna en el Hospital Arete, el cuerpo humano está diseñado para moverse continuamente. Cuando se mantiene sentado durante muchas horas, especialmente frente a una computadora, el flujo sanguíneo se ralentiza significativamente, especialmente en las piernas.
Explicó que los músculos de las pantorrillas, considerados el "corazón periférico", tienen la tarea de ayudar a devolver la sangre al corazón. Sin embargo, cuando se sientan durante mucho tiempo, este grupo muscular casi no funciona, lo que hace que la sangre se estanque fácilmente en las extremidades inferiores. Paralelamente, la presión sobre los muslos y detrás de las rodillas también dificulta la circulación sanguínea.
Las manifestaciones iniciales suelen ser bastante silenciosas, como una sensación de pesadez en las piernas al final del día, entumecimiento después de sentarse durante mucho tiempo, tobillos ligeramente hinchados o piernas cansadas a pesar de no moverse mucho. Precisamente porque los síntomas no son demasiado intensos, muchas personas los pasan por alto fácilmente.
El Dr. David Dunstan, experto en investigación sobre el comportamiento sedentario del Baker Heart and Diabetes Institute, dijo que sentarse demasiado tiempo está estrechamente relacionado con el riesgo de trastornos metabólicos, enfermedades cardiovasculares y disminución de la circulación periférica. Según él, el cuerpo reacciona en función del tiempo total de ejercicio en el día y no solo depende de una hora de ejercicio.
Una hora de entrenamiento no puede "eliminar" todo el día sentado.
Muchas personas piensan que solo ir al gimnasio o correr después del trabajo es suficiente para compensar el tiempo sentado de ocho a diez horas al día. Sin embargo, los expertos creen que esta es una idea errónea bastante común.
El Dr. Ramakrishna enfatiza que si la mayor parte del día el cuerpo está inmóvil, la circulación sanguínea todavía se ve afectada incluso si la persona hace ejercicio regularmente. A largo plazo, esta condición puede provocar rigidez articular, debilidad muscular, varices y, en casos raros, trombosis venosa profunda.
La postura sentada también juega un papel importante. Sentarse con la espalda encorvada, cruzar las piernas durante demasiado tiempo o inclinarse hacia adelante aumentará la presión sobre el abdomen, la pelvis y la espalda, lo que dificultará la circulación sanguínea.
Los expertos recomiendan a los oficinistas levantarse y hacer ejercicio cada 30 a 45 minutos. Solo caminar corto, estirar los hombros o cambiar de postura es suficiente para activar la actividad muscular y mejorar la circulación. Además, beber suficiente agua, ajustar la altura de la silla adecuada y mantener los pies en el suelo también ayuda a reducir la presión sobre el sistema vascular.
En el contexto de que el trabajo de oficina está cada vez más ligado a la pantalla de la computadora, mantener pequeños movimientos durante el día se considera una "píldora" sencilla pero eficaz para proteger la salud circulatoria a largo plazo.