Según el profesor asociado Dr. Do Hieu Van, jefe del Departamento de Nefrología, Centro Médico Especializado de la Fuerza de Misiles de China, las personas con hiperuricemia deben controlar proactivamente los factores de riesgo, especialmente las enfermedades asociadas como la hipertensión, la obesidad y los hábitos de vida poco saludables.
Para las personas con presión arterial alta, es muy necesario limitar la cantidad de sal en la dieta. Según los expertos, la ingesta media de sal de la población actual es de unos 12-13 gramos por día, mucho más alta de lo recomendado. Las personas con presión arterial alta y ácido úrico elevado deben reducir la cantidad de sal a menos de 6 gramos por día para controlar la presión arterial y reducir la carga sobre los riñones.
Además, la obesidad es uno de los factores que aumentan el riesgo de aumento del ácido úrico y complicaciones relacionadas con los riñones. Por lo tanto, los pacientes deben mantener un peso saludable, controlar el índice de masa corporal (IMC) en el umbral normal a través de una dieta científica y limitar los alimentos ricos en energía.
Los expertos también recomiendan que los pacientes abandonen los hábitos nocivos como fumar y beber alcohol, ya que estos son factores que pueden alterar el metabolismo del ácido úrico, al tiempo que aumentan el riesgo de daño renal y cardiovascular.
Además de una dieta razonable, mantener una actividad física regular también es una medida importante para prevenir la enfermedad. Los adultos deben hacer ejercicio al menos 5 días a la semana, cada vez durante 30 minutos o más, con una intensidad adecuada para que el cuerpo no caiga en un estado de fatiga excesiva.
Según el profesor asociado Dr. Do Hieu Van, la mayoría de los casos de hiperuricemia y enfermedad renal relacionada están estrechamente relacionados con el estilo de vida. Por lo tanto, construir una dieta saludable, controlar el peso, dejar de fumar, limitar el alcohol y mantener el ejercicio regular contribuirá a reducir el riesgo de enfermedad, al tiempo que limita la progresión del daño renal y protege la salud a largo plazo.