Las cerezas son una de las pocas frutas que se estudian directamente en personas con gota.
Esta fruta contiene muchas antocianinas, flavonoides y vitamina C, compuestos que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
La vitamina C puede aumentar la excreción de ácido úrico a través de los riñones en cierta medida. Algunos estudios epidemiológicos señalan que las personas con una alta ingesta de vitamina C suelen tener un menor riesgo de gota.
Esto demuestra que complementar la vitamina C de alimentos naturales como las cerezas es una opción más razonable en comparación con el abuso de suplementos dietéticos si no hay indicación médica.
Aunque es buena para la salud, las cerezas todavía contienen azúcar natural.
Los nutricionistas recomiendan priorizar las cerezas frescas en lugar de los productos procesados como jarabes, mermeladas o jugos con azúcar. El azúcar añadido, especialmente la fructosa, puede estimular al cuerpo a producir más ácido úrico, reduciendo los beneficios de la fruta.
Una porción de unos 150-200 g de cerezas frescas al día es adecuada para la mayoría de los adultos sanos. Las personas con diabetes o que necesitan controlar el azúcar en sangre deben calcular la cantidad de carbohidratos en su dieta diaria.
El control eficaz de la gota requiere una combinación de muchas medidas, que incluyen: mantener un peso saludable; beber suficiente agua todos los días; limitar la cerveza, el alcohol y los refrescos que contienen fructosa; reducir el consumo de órganos internos de animales, carne roja y algunos tipos de mariscos ricos en purinas; aumentar las verduras verdes, las frutas y la leche baja en grasa...
En general, las cerezas son una de las frutas con más evidencia científica en la actualidad sobre su capacidad para ayudar a limitar el aumento de ácido úrico y reducir el riesgo de recaída de la gota.
Los compuestos antocianinas, los polifenoles y la vitamina C de las cerezas pueden contribuir a reducir la inflamación y apoyar la excreción de ácido úrico.
Sin embargo, la eficacia solo se logra cuando las cerezas se usan como parte de una dieta equilibrada, combinada con beber suficiente agua, limitar los alimentos ricos en purinas y seguir el tratamiento según las instrucciones del médico.