Caminar rápido
Caminar rápido es una forma de caminar a una velocidad de aproximadamente 100-120 pasos por minuto. Cada sesión de entrenamiento puede durar 5-6 km, a un ritmo moderado, suficiente para que el corazón lata más rápido pero aún así se pueda hablar al caminar.
Dado que este es un ejercicio que requiere una fuerza física relativa, debes calentarte bien antes de comenzar. Caminar rápido y regularmente puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, diabetes y muchos otros problemas de salud.
Mueve la mano correctamente al caminar.
Al caminar rápido, debes agitar los brazos con fuerza y uniformemente al ritmo de los pasos, expandiendo el rango moderado para aumentar la eficiencia del movimiento. Después de unos 30 minutos, puedes relajar los brazos por un momento para evitar la fatiga.
La combinación de pasos rápidos y movimientos de brazos ayuda a mover tanto las manos como los pies, apoya la mejora de la función cardiovascular, aumenta la fuerza muscular y ayuda a que los huesos estén más fuertes.
Caminar en el lugar
Este es un ejercicio sencillo, que se puede realizar en cualquier lugar. Al hacer ejercicio, mantenga la espalda recta, el pecho abierto, la cabeza en alto y apriete ligeramente los músculos abdominales. Agite los brazos de forma natural, al tiempo que levanta los muslos lo más alto posible pero manteniendo el equilibrio.
Aunque parezca simple, caminar en el lugar aún ayuda a aumentar la circulación sanguínea, fortalecer los músculos de las piernas y apoyar el control del azúcar en sangre. Esta es una opción adecuada para personas que no tienen mucho espacio o tiempo para salir a hacer ejercicio.