La miel proporciona energía al hacer ejercicio prolongado o de alta intensidad, pero no es necesaria para sesiones de ejercicio cortas y moderadas. Después de los 50 años, se deben elegir alimentos según la intensidad del ejercicio, la dieta total y el objetivo de mantener el peso y la masa muscular.
La fructosa en la miel puede promover la formación de ácido úrico, especialmente cuando se consume mucho azúcar. Sin embargo, comer miel no significa que el ácido úrico aumente definitivamente, porque el efecto también depende de la dieta, el metabolismo y la función renal. Las personas con ácido úrico alto deben consumir miel con moderación y limitar otras fuentes de azúcar.
¿Es necesario complementar con miel al hacer ejercicio?
Para las sesiones de entrenamiento de 30 a 60 minutos o caminar normalmente, la miel generalmente no es necesaria si se ha comido lo suficiente. Solo debe considerarse cuando el ejercicio es prolongado, de alta intensidad o lejos de las comidas. Más importante aún es asegurar suficiente proteína, energía y agua. La deshidratación durante el ejercicio puede aumentar temporalmente el ácido úrico; las personas con enfermedad renal e insuficiencia cardíaca deben seguir las instrucciones de su médico.
Usar miel cuando se aumenta el ácido úrico
No es necesario abstenerse por completo: Se puede usar la cantidad adecuada, evitando convertir la miel en una fuente regular de carbohidratos.
Ejercicio ligero o moderado: Por lo general, no se necesita miel antes o durante el ejercicio. Si el ejercicio es prolongado, es necesario calcular la energía total y la cantidad de fructosa en el día.
Personas con gota o aumento prolongado del ácido úrico: Se debe hablar con un médico sobre la dieta y el tratamiento, no suspender arbitrariamente los medicamentos hipouréticos.
Priorizar la dieta general: Después de los 50 años, debe beber suficiente agua, comer variadamente, controlar el azúcar libre, mantener un peso razonable y elegir una intensidad de ejercicio adecuada.
Las personas con hiperuricemia después de los 50 años no necesariamente tienen que evitar por completo la miel. Para la mayoría de los ejercicios regulares, la miel no es necesaria. Si el ejercicio es prolongado y se necesitan adiciones de carbohidratos, la cantidad debe basarse en la necesidad de energía, la cantidad total de fructosa y el estado de salud. Mantener el ejercicio, rehidratarse lo suficiente y controlar la dieta general sigue siendo más importante que centrarse en un solo alimento.