La carne roja son tipos de carne procedentes de mamíferos como cerdo, ternera, cordero. Mientras que la carne blanca incluye carne de ave como pollo, pato.
Muchos expertos en nutrición creen que la carne blanca es más beneficiosa para la salud que la carne roja. La razón es que la carne roja suele contener muchas grasas y ácidos grasos saturados, que pueden aumentar los niveles de colesterol en sangre si se consumen en exceso.
Además, comer mucha carne roja puede estar relacionado con un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer como el cáncer colorrectal, el cáncer de mama, el cáncer de próstata, el cáncer de estómago, el cáncer de vejiga, el cáncer de endometrio y el cáncer de pulmón.
Sin embargo, esto no significa que sea necesario eliminar por completo la carne roja de la dieta. Los estudios demuestran que el riesgo para la salud suele aumentar al consumir carne roja en grandes cantidades, más de 500 gramos por semana. Si se usa a un nivel razonable, los consumidores no tienen que preocuparse demasiado.
En particular, la carne roja sigue siendo una fuente de proteínas de alta calidad, ricas en hierro, vitaminas B y muchos minerales esenciales, que desempeñan un papel importante en la dieta diaria.
Por lo tanto, en lugar de abstenerse por completo de la carne roja, la gente debe equilibrar las porciones, controlar la cantidad consumida y combinar una variedad de carne roja y carne blanca. La rotación de estas fuentes de alimentos ayudará al cuerpo a obtener suficientes nutrientes y también contribuirá a reducir los riesgos que afectan la salud a largo plazo.