Sin embargo, cuando el yogur se combina correctamente con algunas frutas, la eficacia para perder peso puede mejorarse gracias a la resonancia entre proteínas, fibra y compuestos antioxidantes.
Los expertos en nutrición dicen que tres frutas especialmente adecuadas para comer con yogur son las bayas (fresa, arándanos), las manzanas y los pomelos. Estas frutas son bajas en calorías pero ricas en fibra soluble, lo que ayuda a prolongar la sensación de saciedad y limitar el exceso de ingesta.
Según investigadores de la Harvard Medical School, el yogur contiene proteínas y probióticos beneficiosos que ayudan a mejorar la microbiota intestinal, apoyando así un metabolismo energético más eficiente. Cuando se combina con bayas ricas en antocianinas, el proceso de acumulación de grasa en el cuerpo se puede controlar mejor.
Las manzanas también son una opción ideal gracias a que contienen pectina, una forma de fibra que ayuda a ralentizar la digestión y reducir la sensación de hambre. Mientras tanto, el pomelo es famoso por su capacidad para ayudar a perder peso gracias a su alto contenido de agua y bajo índice de energía. Un informe de la Clínica Mayo muestra que una dieta rica en frutas bajas en calorías, combinada con alimentos ricos en proteínas como el yogur, puede ayudar a controlar el peso de forma eficaz y sostenible.
El yogur también ayuda a estabilizar el azúcar en sangre, reduce los antojos de dulces, una de las razones por las que muchas personas aumentan de peso. Al comer fruta fresca, el cuerpo recibe vitaminas y evita consumir azúcar refinada adicional.
Los expertos recomiendan elegir yogur natural y comerlo con fruta fresca para el desayuno o los refrigerios.