Los cambios emocionales después del parto son comunes. La disminución repentina de hormonas, la falta de sueño prolongada y la presión de cuidar a los recién nacidos pueden hacer que muchas mujeres se sientan tristes, lloren fácilmente o sean más sensibles de lo normal. Esta condición a menudo se conoce como "baby blues" y generalmente mejora por sí sola en unas dos semanas.
Si los síntomas persisten o son más graves, podría ser un signo de depresión posparto o trastorno de ansiedad posparto. Estos son dos trastornos de salud mental comunes pero fáciles de confundir.
Según la Dra. Gayathri Karthik Nagesh, Directora del Programa en el Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Aster CMI (India), ambas afecciones se pueden tratar si se detectan a tiempo. La distinción correcta ayuda a elegir el método de apoyo adecuado.
La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que puede aparecer dentro de unas semanas o meses después del parto. Las personas con la enfermedad a menudo se sienten tristes durante mucho tiempo, pierden interés en las actividades diarias, se sienten culpables o sin valor. Algunos casos tienen dificultades para relacionarse con el niño, cambios en el gusto, trastornos del sueño no relacionados con el cuidado del niño. En casos graves, pueden aparecer pensamientos de daño personal o al bebé.
La ansiedad posparto se manifiesta principalmente por ansiedad y estrés excesivos. Los pacientes pueden estar constantemente preocupados por la salud y la seguridad del bebé, dificultad para controlar sus pensamientos, inquietud, irritabilidad, tensión muscular, latidos cardíacos rápidos e insomnio debido a la ansiedad. La principal diferencia es que la depresión está relacionada con la tristeza prolongada y la disminución del interés, mientras que la ansiedad está relacionada con el miedo y la ansiedad excesiva.
Estos dos trastornos pueden aparecer al mismo tiempo. Ambos pueden causar insomnio, disminución de la concentración y afectar la vida familiar. Esto no es una manifestación de debilidad personal. Los cambios biológicos posparto juegan un papel importante en el inicio de la enfermedad.
Si no se trata, esta afección puede afectar la salud de la mujer y la relación madre-hijo. La intervención temprana suele ser eficaz. Los tratamientos pueden incluir asesoramiento psicológico, terapia cognitivo-conductual, participación en grupos de apoyo y uso de medicamentos según las indicaciones del médico cuando sea necesario. El apoyo de la familia y un descanso adecuado también ayudan a mejorar la afección.
La depresión posparto y la ansiedad posparto son dos trastornos diferentes pero tienen algunas manifestaciones similares. Reconocer correctamente los síntomas ayuda a las mujeres a recibir apoyo oportuno y reduce el riesgo de complicaciones.