El 15 de marzo, The Guardian reveló que las autoridades británicas están considerando desplegar drones (dispositivos no tripulados) submarinos y aéreos para despejar la ruta marítima vital de Ormuz.
La decisión se tomó en un contexto en el que el gobierno británico teme que responder a la solicitud del presidente estadounidense Donald Trump de enviar buques de guerra pueda empujar la crisis en Oriente Medio a una espiral de conflicto total. Se espera que el uso de la tecnología de drones ayude a detectar peligros submarinos temprano sin causar colisiones militares directas.
Se espera que el primer ministro británico, Keir Starmer, enfatice la importancia de reducir las tensiones en el contexto de que los precios mundiales del petróleo se disparan por encima de los 100 dólares por barril después de que el Estrecho de Ormuz fuera bloqueado. Según Londres, restablecer el flujo de petróleo es la máxima prioridad para reducir la presión sobre los costos de vida de las personas. Se han movilizado expertos técnicos para detectar los tipos de minas marinas inteligentes que Irán podría haber desplegado aquí.
El Ministro de Energía, Ed Miliband, confirmó que Gran Bretaña está discutiendo con sus aliados el uso de drones de "caza de minas". Estos dispositivos tienen la capacidad de detectar y detonar minas marinas de forma segura simulando el movimiento de grandes barcos. Gran Bretaña también tiene previsto desplegar la línea de drones "destructores" Octopus, un tipo de arma que se está produciendo para Ucrania, para reforzar la red de defensa contra ataques suicidas con drones en la región del Golfo.
El plan británico se presenta cuando la fuerza naval del país se enfrenta a una grave escasez de buques de combate. El destructor HMS Dragon todavía está muy lejos de la zona de conflicto, mientras que los dragaminas tradicionales están en proceso de mantenimiento. La dependencia de la tecnología de drones en este momento no es solo una solución para evitar la escalada, sino también una forma para que Gran Bretaña llene el vacío de capacidad de combate de campo.
La relación entre Trump y Starmer está bajo una gran presión, ya que Washington insta continuamente a sus aliados a enviar buques de guerra para proteger el estrecho. Sin embargo, Londres sigue firme en la opción de utilizar vehículos aéreos no tripulados para detectar riesgos y despejar las rutas energéticas.
Si la solución de drones tiene éxito, este será un nuevo precedente para manejar las crisis marítimas con alta tecnología sin necesidad de mostrar el poder militar tradicional.