En una declaración del 12 de febrero, la corporación portuaria y de telecomunicaciones CK Hutchison (Hong Kong, China) advirtió que demandará si la naviera Maersk (Dinamarca) opera arbitrariamente 2 puertos estratégicos en el Canal de Panamá sin su consentimiento.
Al mismo tiempo, esta empresa también ha notificado oficialmente a las autoridades panameñas una disputa separada basada en un tratado de protección de inversiones. El grupo afirma que utilizará todos los recursos legales internacionales para proteger sus derechos de propiedad ante las decisiones de las autoridades locales.
Esta confrontación se convirtió rápidamente en un nuevo punto caliente geopolítico entre Washington y Beijing, poniendo a Panamá en una situación difícil entre las dos superpotencias. Anteriormente, Estados Unidos había expresado repetidamente su preocupación por la amplia influencia de China en el Canal de Panamá, una ruta fluvial vital que procesa alrededor del 40% del flujo de contenedores de Estados Unidos cada año.
En respuesta a la presión de Washington, CK Hutchison planeó vender las filiales portuarias a una alianza liderada por Estados Unidos por 23 mil millones de dólares. Sin embargo, este acuerdo fue intervenido y estancado por Beijing poco después.
La tensión estalló violentamente cuando el Tribunal Supremo de Panamá dictaminó que el contrato de concesión de la filial CK Hutchison para operar estos dos puertos estratégicos era "inconstitucional". Inmediatamente, la parte china reaccionó enérgicamente, calificando este fallo de "ridículo" y político.
Beijing advierte que Panamá se enfrentará a graves consecuencias económicas si continúa siguiendo la hoja de ruta actual. Para presionar, China incluso ha pedido a las empresas estatales que dejen de negociar nuevos proyectos en este país centroamericano.
Por parte de Estados Unidos, Washington considera el fallo del Tribunal de Panamá como una victoria estratégica importante. Estados Unidos siempre se ha esforzado por evitar el control de las empresas pro-Chinas sobre las infraestructuras comerciales clave en esta zona.
A través de los antiguos tratados de seguridad bilaterales con Panamá, Estados Unidos tiene una gran influencia para intervenir en las actividades de transporte si se considera que existe un riesgo directo para los intereses y la seguridad nacional.
Los expertos creen que esta disputa legal se prolongará y agravará aún más la relación ya rota entre las dos economías más grandes del mundo. Mientras China se esfuerza por proteger las inversiones de infraestructura de miles de millones de dólares en América Latina, Estados Unidos está reforzando resueltamente el cerco para garantizar la seguridad absoluta de las rutas marítimas estratégicas globales.
El estancamiento actual muestra que el Canal de Panamá se ha convertido en un tablero de ajedrez estratégico, donde cada movimiento puede cambiar el equilibrio de poder en el hemisferio occidental en un futuro próximo.