El 30 de julio (hora local), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEE) dijo que más de 434.000 hectáreas de bosque se han quemado en toda Europa desde principios de 2026, en un contexto en el que la temporada de incendios forestales continúa siendo grave en muchas regiones del mundo.
Según la agencia de noticias Xinhua, Francia y España son dos de los países más afectados.
En la región de Gironde (Francia), los incendios quemaron alrededor de 42.000 hectáreas de bosque de pinos, y obligaron a decenas de miles de residentes y turistas a evacuar.
Mientras tanto, España está experimentando una de las temporadas de incendios forestales más graves de las últimas décadas, con más de 200.000 hectáreas quemadas, el doble del promedio anual del país.
La Unión Europea (UE) también advirtió que el foco de los incendios se está moviendo hacia el este, en el que se prevé que Grecia e Italia se enfrenten a un mayor riesgo cuando el calor, la sequía y los fuertes vientos continúen hasta principios de agosto.

No solo Europa, sino también América del Norte registró una situación alarmante.
En Estados Unidos, la superficie forestal quemada desde principios de año hasta ahora ha alcanzado alrededor de 1,849 millones de hectáreas. Mientras tanto, Canadá registró más de 4.000 incendios forestales, quemando alrededor de 3,77 millones de hectáreas, con docenas de grandes incendios aún sin controlar.
La directora del Departamento de Medio Ambiente y Bosques de la UNECE, Paola Deda, cree que los incendios forestales se están convirtiendo gradualmente en una consecuencia predecible del cambio climático.
Cualquier verano nos recuerda que los incendios forestales ya no son un fenómeno inusual, sino que se están convirtiendo cada vez más en una consecuencia predecible del calentamiento del clima. Aunque la extinción de incendios sigue siendo muy importante, la mayor oportunidad radica en la prevención, la gestión forestal sostenible y la construcción de ecosistemas y comunidades con mejor resistencia", dijo.

La UNECE advierte que los incendios forestales no solo se cobran vidas, destruyen casas, infraestructura y medios de vida de las personas, sino que también obligan a muchas comunidades a evacuar. El humo de los incendios puede extenderse cientos, incluso miles de kilómetros, deteriorando la calidad del aire y aumentando las enfermedades respiratorias y cardiovasculares incluso en áreas alejadas del lugar.
Según la UNECE, el cambio climático está haciendo que los incendios forestales sean más frecuentes y violentos, mientras que las grandes cantidades de carbono emitidas por los incendios continúan calentando la Tierra, creando un peligroso círculo vicioso.
La organización también estima que los incendios forestales causan daños por valor de unos 2.500 millones de euros (equivalentes a unos 2.880 millones de dólares) al año a la Unión Europea debido a la destrucción de infraestructuras, la disminución de los ingresos del turismo y la interrupción de las actividades económicas.
La UNECE enfatiza que alrededor del 90% de los incendios forestales se originan en actividades humanas, por lo que la sensibilización de la comunidad, el fortalecimiento de las regulaciones de gestión y el desarrollo de modelos de gestión forestal sostenible son soluciones clave para minimizar el riesgo de incendios forestales en el futuro.