El 13 de abril (hora local), en la primera rueda de prensa después de la victoria, el primer ministro electo húngaro, Péter Magyar, declaró que estaba dispuesto a discutir con el presidente ruso. "Si Vladimir Putin llama, contestaré el teléfono. Transmitiré que, después de 4 años de conflicto, es necesario poner fin a los combates", compartió Magyar.
Sin embargo, también señaló que esto podría ser solo un breve intercambio y no cree que su consejo cambie inmediatamente la situación en el campo de batalla.
Los resultados electorales en Hungría recibieron una gran atención de la Unión Europea (UE), donde los líderes esperan que el cambio de gobierno en Budapest facilite las decisiones comunes del bloque.

Anteriormente, el gobierno anterior utilizaba regularmente el poder de veto para los planes estratégicos, incluido un paquete de ayuda financiera de alrededor de 105 mil millones de dólares para Ucrania.
La toma de posesión del Sr. Magyar en mayo está siendo evaluada por funcionarios diplomáticos en Bruselas como una oportunidad para que Hungría levante estas barreras. Se espera que los diplomáticos de la UE discutan una hoja de ruta para el rápido desembolso a Kiev el 15 de abril.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky también envió felicitaciones y expresó su deseo de construir una relación de cooperación sustantiva para la seguridad regional.
Por parte de Rusia, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que Moscú respeta los resultados de la elección de los votantes húngaros y desea mantener los canales de comunicación con el nuevo liderazgo. Peskov señaló que la parte rusa seguirá los pasos concretos del gobierno de Magyar en el futuro antes de hacer evaluaciones más profundas sobre las relaciones bilaterales.
El cambio de personal de alto nivel en Hungría también atrajo la atención de Estados Unidos y Europa. Los líderes de Francia, Alemania y el Presidente de la Comisión Europea enviaron simultáneamente felicitaciones al Sr. Magyar. La Presidenta Ursula von der Leyen comentó que este resultado refleja el deseo del pueblo húngaro de fortalecer las relaciones con los valores comunes de Europa.