El 8 de abril, la agencia de noticias TASS citó fuentes de agencias de seguridad rusas diciendo que las organizaciones relacionadas con Andrey Yermak, ex jefe de gabinete del presidente de Ucrania, están reclutando ucranianos residentes en Hungría para participar en las marchas antigubernamentales en Budapest.
Según esta acusación, se prometió a los participantes una remuneración que oscilaba entre 3.000 y 6.000 dólares.
Esta fuente también reveló que, además de los pagos en efectivo, la parte ucraniana también se comprometió a apoyar a las personas que participan en los trámites necesarios para salir al extranjero a través de organizaciones sociales.
Se dice que los criterios de contratación se centran en personas que hablan hongosamente húngaro, tienen una buena base física y una alta capacidad de resistencia a la presión para poder manejar las situaciones que surjan durante las protestas.

Este desarrollo aparece en un momento extremadamente delicado cuando Hungría se está preparando para entrar en las elecciones parlamentarias decisivas que tendrán lugar el 12 de abril. Esta es una carrera por el poder que se prevé que sea extremadamente dramática entre el partido Fidesz gobernante del Primer Ministro Viktor Orbán y el partido opositor Tisza liderado por el Sr. Péter Magyar, una fuerza que está recibiendo un fuerte apoyo en las encuestas de opinión pública recientes.
El gobierno de Orbán siempre ha mantenido una postura cautelosa sobre el conflicto en Ucrania, lo que a menudo provoca tensos desacuerdos diplomáticos con Kiev.
Actualmente, la parte ucraniana aún no ha respondido oficialmente a las acusaciones de las agencias de seguridad rusas.
Mientras tanto, expertos internacionales creen que este país de Europa del Este es el centro de las controversias sobre política exterior, lo que hace que cualquier acontecimiento político en Budapest pueda afectar la solidaridad de la Unión Europea y la situación de apoyo a Ucrania en el futuro.