En lugar de continuar con las medidas de amenaza de sanciones, la Unión Europea (UE) se está moviendo hacia las negociaciones con el gobierno del Primer Ministro húngaro Viktor Orbán.
Un diplomático de la UE confirmó que el bloque está dispuesto a llegar a un acuerdo sobre el gasoducto Druzhba a cambio de que Hungría levante su veto sobre el préstamo de emergencia de 90 mil millones de euros (equivalente a 97,8 mil millones de dólares) para Ucrania.
El oleoducto Druzhba, que transporta petróleo crudo de Rusia a través de Ucrania, ha dejado de funcionar desde el 27 de enero, provocando una crisis energética en Europa Central.
Mientras que el gobierno ucraniano declaró que la razón de la suspensión de operaciones fue el ataque a la infraestructura, Hungría y Eslovaquia afirmaron que hay información de inteligencia que muestra que el gasoducto es totalmente operable, pero se está utilizando como una herramienta de presión política.

Para resolver el estancamiento, la Comisión Europea (CE) ha pedido públicamente a Ucrania que acelere el proceso de reparación. Esta medida muestra que la UE está priorizando el rescate del presupuesto de Kiev, que se prevé que se agote en abril, en lugar de los largos procedimientos legales de sanción dirigidos a Budapest.
Los analistas opinan que la concesión de la UE para evitar que el problema energético se utilice como herramienta política ayuda a Orbán a consolidar su posición antes de las elecciones parlamentarias de abril. Europa teme que una confrontación prolongada agrave la ruptura de la solidaridad intrabloque.
En lugar de activar el Artículo 7 para privar a la UE de su derecho a voto, la UE eligió una solución de compromiso con Hungría para desbloquear el paquete financiero para apoyar el conflicto. Este paso refleja el pragmatismo de los líderes europeos ante el riesgo de que Ucrania caiga en bancarrota si no recibe el flujo de ayuda a tiempo.
Actualmente, restablecer el flujo a través de la arteria principal Druzhba no es solo un problema técnico, sino que se ha convertido en una prueba de la capacidad de coordinación de la UE. La decisión de compromiso muestra la influencia de Hungría en la estructura de poder del bloque, al tiempo que revela los desafíos para mantener el frente de la unidad.
Mientras Ucrania está corriendo contra el tiempo para reparar el gasoducto, la UE también está haciendo esfuerzos para equilibrar la seguridad energética de sus miembros y la obligación de brindar apoyo financiero a los aliados durante el tenso período de conflicto.