El 1 de abril, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, rechazó la declaración del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky de que Moscú había emitido un ultimátum de 2 meses a Kiev para que retirara sus tropas de la región de Donbass, afirmando que el ejército debería haber abandonado la zona hace mucho tiempo.
Esto se había dicho antes. Esa decisión debería haberse tomado hace mucho tiempo. Podría haber salvado miles de vidas y evitar que el conflicto entrara en una fase caliente como la actual", dijo Peskov.
La declaración del Kremlin se produjo solo 1 día después de que el presidente Volodymyr Zelensky dijera en una entrevista que Moscú había enviado un mensaje a Washington, esperando que Kiev retirara sus tropas de Donbass en un plazo de 2 meses. Según Zelensky, si Ucrania se niega, Rusia seguirá controlando la región y las cláusulas de negociación posteriores serán "más duras".
Donbass, la región que votó para la anexión a Rusia en 2022, sigue siendo el mayor cuello de botella en todos los esfuerzos de paz. Rusia ha afirmado repetidamente que la retirada completa de las tropas de Ucrania de aquí es una condición previa para una solución a largo plazo.
Por el contrario, Kiev rechaza resueltamente cualquier concesión territorial. El presidente Volodymyr Zelensky considera la retirada de tropas de Donbass como una amenaza directa para la seguridad europea, al tiempo que advierte que esto podría crear un peligroso precedente.
En relación con las acusaciones de que Ucrania está bajo presión de Estados Unidos para que ceda, Washington también ha negado. El ministro de Relaciones Exteriores Marco Rubio calificó estas declaraciones como "falsas", diciendo que Kiev solo fue informado de que las garantías de seguridad se considerarían después de llegar a un acuerdo de paz, no antes.
En este contexto, las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos se están suspendiendo actualmente, en parte debido al cambio de enfoque de Washington hacia Oriente Medio en medio de la escalada de tensiones en Irán. Dmitry Peskov dijo que Moscú todavía está dispuesto a dialogar, pero el proceso está actualmente "dominado por la situación en Irán".
Rusia continúa enfatizando que cualquier acuerdo de paz debe incluir condiciones básicas como que Ucrania mantenga un estado neutral, se desmilitarice y reconozca los territorios anexados. Mientras tanto, Kiev mantiene una postura dura, lo que hace que las perspectivas de negociación sigan cayendo en un punto muerto.