El 8 de abril, en la red social Truth Social, el presidente estadounidense Donald Trump expresó su escepticismo sobre la capacidad de la OTAN para ayudar tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Escribió: "La OTAN no estuvo allí cuando la necesitábamos y tampoco aparecerá si la necesitamos de nuevo. Recuerden Groenlandia, ese gran iceberg mal gestionado".
Recordó el caso de Groenlandia como un ejemplo de desacuerdos dentro de la coalición, y comentó que la isla aún no está gestionada eficazmente. Estas declaraciones muestran la continuación de su punto de vista sobre la necesidad de reevaluar las responsabilidades y los derechos de los estados miembros del bloque del Atlántico Norte.
Anteriormente, a partir del 31 de enero, Washington inició oficialmente las negociaciones sobre el futuro de los derechos de propiedad de Groenlandia. Estados Unidos espera alcanzar un acuerdo común que aporte beneficios económicos y estratégicos tanto para Estados Unidos como para Europa.
En su primer mandato, Trump propuso comprar la isla a Dinamarca y, en marzo de 2025, continuó expresando la posibilidad de anexar la isla al territorio estadounidense.
Según el líder estadounidense, Groenlandia posee ricos recursos, pero necesita un método de gestión más drástico que el sistema actual de Dinamarca.
Groenlandia es actualmente un territorio autónomo perteneciente a Dinamarca y ocupa una posición especial en el sistema de seguridad occidental. Desde 1951, en virtud del acuerdo de defensa bilateral, Estados Unidos ha operado la base espacial Pituffik aquí. Con alrededor de 150 militares estacionados, esta base desempeña un papel clave en la alerta temprana de misiles y el control del espacio aéreo del Ártico.
El hecho de que la administración del presidente Trump se centre en la propiedad de la isla es evaluado por los observadores como un esfuerzo para consolidar la posición de Estados Unidos ante la creciente influencia de otras potencias en la región del extremo norte.
Aunque la Casa Blanca afirma que las rondas de diálogo sobre Groenlandia están progresando positivamente, los expertos creen que los comentarios sobre la "debilidad" en la gestión de la isla podrían crear presión sobre las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Dinamarca.
Este desarrollo no solo afecta el proceso de negociación sobre la soberanía territorial, sino que también es una señal de un cambio en el enfoque de Estados Unidos hacia los aliados europeos tradicionales en el futuro.