El ejército ruso lanzó docenas de drones de ataque junto con misiles balísticos y misiles de crucero contra muchas áreas de Ucrania, incluida la capital Kiev, según funcionarios militares y locales del país.
Los ataques aéreos tuvieron lugar en la noche del 21 de febrero, centrándose en la infraestructura energética. Las áreas alrededor de Kiev, la ciudad portuaria de Odesa en la costa del Mar Negro y el centro de Ucrania registraron daños.
El Sr. Mykola Kalashnyk, gobernador de la región de Kiev, dijo que al menos 1 persona murió y otras 5 resultaron heridas. Se registraron daños en 5 distritos, con más de 10 casas dañadas.
En Odesa, Oleh Kiper, gobernador regional, dijo que un ataque nocturno con drones impactó la infraestructura energética, provocando un incendio. Los incendios fueron posteriormente extinguidos.
Andrii Sybiha, Ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, declaró que Rusia está "sabotando la diplomacia" con ataques a gran escala que calificó de terrorismo. En la red social X, pidió a la comunidad internacional que imponga sanciones más duras al Kremlin.
Según funcionarios ucranianos, Rusia casi ataca el sistema energético del país todos los días, apuntando a centrales térmicas y subestaciones transformadoras. Los ataques contra centrales eléctricas, sistemas de transmisión y el sector del gas se consideran una parte importante de la campaña militar integral que Rusia lanzó en febrero de 2022.
La parte rusa cree que los ataques tienen como objetivo socavar la capacidad de combate de Ucrania. Mientras tanto, Kiev acusa que la concentración de fuego en la infraestructura civil ha causado graves pérdidas a la población, especialmente en el contexto del aumento de la demanda de energía.
El último ataque muestra que la infraestructura energética sigue siendo un punto caliente en el conflicto, ya que ambas partes siguen persiguiendo sus objetivos estratégicos en el campo de batalla.