La pregunta es si la administración del presidente estadounidense Donald Trump dejará pasar el barco o lo detendrá en medio del Mar Caribe.
Según datos de seguimiento marítimo y análisis de la agencia de inteligencia de transporte marítimo Kpler, se espera que el barco Sea Horse con bandera de Hong Kong (China) atraque en el puerto de Cuba a principios de marzo, transportando casi 200.000 barriles de combustible, probablemente diésel. Se cree que la mercancía procede de Rusia, aunque ni Moscú ni La Habana lo han confirmado oficialmente.
Este evento plantea un nuevo riesgo de confrontación entre Rusia y Estados Unidos, en un contexto en el que Cuba se está tambaleando bajo un embargo energético real de Washington.
Aunque aún no se ha anunciado un bloqueo oficial, las medidas de disuasión y el despliegue naval a gran escala de Estados Unidos en el Caribe han provocado que muchos petroleros cambien de rumbo entre viajes.
A finales de enero, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva declarando el estado de emergencia nacional relacionado con Cuba, advirtiendo sobre la imposición de aranceles a cualquier país que suministre petróleo a esta nación insular.
Cuba ya ha estado sujeta a un embargo comercial durante más de 60 años. Las nuevas medidas rápidamente tuvieron un efecto disuasorio: México detuvo las exportaciones de petróleo a Cuba a pesar de las preocupaciones públicas de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Algunos barcos cisterna cambiaron de rumbo mientras se dirigían a Cuba. El Mia Grace zarpó de Lomé (Togo) a mediados de enero con cientos de miles de barriles de petróleo que se cree que fueron comprados por la empresa estatal Cubametales a través de un intermediario europeo, pero luego inesperadamente cambió de destino a la República Dominicana.
Otro barco, Ocean Mariner, también dio la vuelta cuando la Guardia Costera de Estados Unidos apareció cerca de las aguas territoriales de Cuba.
Mientras tanto, Caracas, que fue el principal proveedor de petróleo de La Habana, representando alrededor del 58% de las importaciones en 2023, ya no juega este papel después del colapso del gobierno del presidente Nicolás Maduro en enero. La pérdida de suministro de Venezuela ha provocado que Cuba caiga en una grave escasez.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó a las medidas de Estados Unidos de violar el derecho internacional y advirtió sobre el riesgo de una crisis humanitaria.
La realidad es muy tensa: más del 80% de la electricidad cubana se produce a partir de viejas centrales térmicas de petróleo de la época soviética. La pérdida de combustible significa una pérdida de energía generalizada, en algunos lugares se corta la energía hasta por 20 horas al día. Los hospitales posponen las cirugías, las escuelas cierran, los servicios públicos se estancan, el turismo, la principal fuente de ingresos en divisas, se tambalea por la falta de combustible de aviación.
Según las estimaciones del experto de Vortexa Rohit Rathod, las reservas de combustible de Cuba podrían agotarse a finales de marzo. Los datos de Kpler muestran que en enero pasado Cuba no importó ningún lote de petróleo, por primera vez desde 2015, y hasta ahora solo ha recibido un envío en 2026.
Para Moscú, el viaje de Sea Horse es una oportunidad para expandir su influencia cerca de Estados Unidos, en un contexto en el que Rusia está buscando nuevos mercados para las exportaciones de energía debido a las sanciones occidentales.
El Kremlin afirmó que está dispuesto a apoyar a su aliado de larga data, y también dijo que el comercio ruso-estadounidense es actualmente casi insignificante, por lo que es menos probable que corra el riesgo de represalias adicionales.
Si se permite a los petroleros rusos que llegan a Cuba descargar mercancías, podría allanar el camino para los próximos viajes, debilitando la disuasión de las sanciones estadounidenses. Por el contrario, si Washington decide detenerlo, las tensiones ruso-estadounidenses corren el riesgo de aumentar.
El destino de Sea Horse, por lo tanto, no es solo una historia sobre un petrolero, sino una nueva prueba para la voluntad y los límites de ambas partes en el juego geopolítico en curso.