El 8 de julio (hora de Washington), según Xinhua, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que aún no puede determinar si se repetirá un conflicto militar total entre Estados Unidos e Irán, pero afirmó que Washington ganará rápidamente si ocurre este escenario.
Hablando con los periodistas en el Air Force One después de que terminara la Cumbre de la OTAN en Turquía, se le preguntó a Trump si Estados Unidos estaba volviendo a una confrontación militar a gran escala con Irán.
No lo sé", respondió Trump.
Sin embargo, el líder estadounidense enfatizó que si un conflicto integral realmente estalla, Estados Unidos rápidamente tomará la delantera.
Si eso sucede, ganaremos muy rápido", dijo Trump.
La declaración se hizo en un contexto en el que las relaciones entre Washington y Teherán siguen teniendo muchos desarrollos complejos tras las prolongadas tensiones militares en los últimos tiempos.
Según la información publicada, Estados Unidos e Israel han lanzado una operación militar contra Irán desde el 28 de febrero.
Después de meses de combates, en junio, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento en el que ambas partes acordaron establecer un alto el fuego inmediato en todos los frentes, incluido Líbano.
Se esperaba que este acuerdo contribuyera a reducir las tensiones en Oriente Medio y creara condiciones para que las partes buscaran una solución diplomática.
Sin embargo, menos de un mes después, la situación volvió a mostrar signos de escalada.
El 8 de julio, el presidente estadounidense Donald Trump acusó a Irán de violar los compromisos del acuerdo bilateral.
También declaró que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán "ya no es efectivo", lo que generó preocupaciones sobre el riesgo de que el conflicto pueda resurgir.
Hasta ahora, la parte iraní no ha dado una respuesta oficial a la última declaración del presidente estadounidense.
Los observadores opinan que el hecho de que Trump se niegue a afirmar la posibilidad de reanudar las hostilidades, al tiempo que enfatiza la ventaja militar de Washington, refleja la postura dura de Estados Unidos en las relaciones con Irán.
Estas declaraciones también se hicieron en un contexto en el que la comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos en Oriente Medio, ya que cualquier escalada entre Estados Unidos e Irán podría afectar la seguridad regional, así como al mercado energético mundial.