El partido es, por supuesto, un enfrentamiento puramente táctico, pero al mismo tiempo también representa el test psicológico más duro. No hace falta decir cómo los jugadores paraguayas usan trucos que están fuera de los límites, pero la imagen de Mbappé siempre sonriendo, junto con sus compañeros de equipo manteniendo una frialdad asombrosa dejando huella.
Lo que Mbappé dijo después del partido - "Si queremos jugar sucio, podemos jugar más sucio" - muestra aún más la suprema valentía en el fútbol moderno. Y también en la vida, con una mentalidad de aceptar todo.
Por lo general, cuando se enfrenta a "golpes bajo el cinturón", la reacción natural es ira o represalia. Pero la sonrisa de Mbappe muestra que la selección francesa se ha preparado psicológicamente cuidadosamente: lista para recibir y aceptar todo lo que el oponente le arrojará, incluso las cosas más feas.
Cuando aceptas que las dificultades, las provocaciones o las injusticias son una parte inevitable del viaje, ya no serás pasivo ni sorprendido ante ellas. La calma de los franceses proviene de una clara percepción de la posición del fuerte. Entienden que lanzarse a una pelea de barro con el oponente solo disminuye su valor y se lanzan a la situación que el oponente desea, aunque sean más que capaces de jugar, incluso más "sucios". Recibir con calma una sonrisa es más doloroso que los golpes que dejan rasguños en el cuerpo.
La vida también es así, la gente no puede controlar si aparecen cosas malas, juegos malos o agentes nocivos ahí fuera o no. Lo único que tenemos derecho a decidir es nuestra propia actitud al enfrentarlos. Los débiles dejarán fácilmente que las circunstancias circundantes moldeen y lleven las emociones al torbellino del odio y la represión.
Por el contrario, la persona valiente se atreve a mirar directamente, se atreve a aceptar todo lo que llega a su vida. El verdadero fuerte no intenta crear una coraza invencible, sino que está dispuesto a aceptar todas las tormentas que le llegan con una mentalidad tranquila, libre y reacciona con los valores primitivos de la humanidad: la bondad.