En cuanto a los componentes nutricionales, el jugo de caña de azúcar contiene principalmente carbohidratos naturales en forma de sacarosa, glucosa y fructosa.
Esta bebida también proporciona una pequeña cantidad de minerales como potasio, calcio, magnesio, hierro y compuestos vegetales con actividad antioxidante.
La caña de azúcar y los productos de la caña de azúcar contienen polifenoles y flavonoides que tienen la capacidad de neutralizar los radicales libres, contribuyendo así a proteger las células del daño oxidativo.
En los días calurosos, esta bebida ayuda a reponer agua, proporciona energía rápida y apoya la compensación de electrolitos gracias a que contiene potasio y algunos minerales naturales.
Cuando el cuerpo recibe suficiente agua, las actividades metabólicas, incluida la función hepática y renal, serán más efectivas. Sin embargo, eso no significa que el jugo de caña de azúcar tenga un efecto desintoxicante hepático directo.
Para obtener un vaso seguro de jugo de caña de azúcar y limitar el riesgo de infección de fuentes de procesamiento externas, los usuarios pueden hacerlo en casa:
Ingredientes:
2-3 caña de azúcar fresca.
1 limón.
Unas rodajas de jengibre fresco (opcional).
Bolas de hielo limpias.
Cómo hacerlo:
Pelar la corteza dura exterior de la caña de azúcar, lavar bajo el grifo.
Corta la caña de azúcar en trozos pequeños que se adapten a la prensa.
Exprime el jugo. Puede agregar unas rodajas de jengibre durante el proceso de exprimido para aumentar el sabor.
Exprime un poco de jugo de limón en un vaso de jugo de caña de azúcar para complementar la vitamina C y crear un sabor refrescante.
Beber inmediatamente después del procesamiento para limitar el crecimiento de microorganismos y reducir la pérdida de nutrientes.
Cada vez solo se deben beber entre 200 y 250 ml de jugo de caña de azúcar. Las personas con diabetes, prediabetes, obesidad o hígado graso deben tener especial cuidado porque el jugo de caña de azúcar contiene un contenido de azúcar natural bastante alto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la cantidad de azúcar libre en la dieta debe ser inferior al 10% de la energía total diaria y idealmente inferior al 5% para proteger la salud a largo plazo.
Los expertos también señalan que un hígado sano no depende de un solo tipo de bebida. Las medidas que han demostrado ser efectivas incluyen limitar el alcohol, mantener un peso saludable, comer más verduras y frutas, hacer ejercicio regularmente y dormir lo suficiente.