Priorizar el pescado rico en omega-3
Una de las opciones notables son los pescados ricos en ácidos grasos omega-3 como el salmón, las sardinas, la caballa y el arenque. Los omega-3, incluidos el EPA y el DHA, están relacionados con el metabolismo lipídico, la inflamación y la salud cardiovascular, factores que también están estrechamente relacionados con la enfermedad del hígado graso metabólico (MASLD).
Se debe cocinar al vapor o hervir en lugar de freír pescado.
El método de preparación puede determinar si el pescado es realmente bueno para el hígado o no.
El pescado al vapor, hervido, asado con poco aceite o cocinado en sopa ayuda a mantener el valor nutricional sin agregar demasiada grasa y energía.
Por el contrario, el pescado frito, el pescado frito o los platos de pescado que utilizan mucha salsa de azúcar pueden aumentar significativamente la cantidad de grasa, energía y azúcar en la dieta.
Las personas con MASLD mejoran la calidad de la dieta en una dirección similar a la dieta mediterránea, dando prioridad a los alimentos poco procesados y limitando los alimentos súper procesados ricos en azúcar o grasas saturadas. El pescado y los mariscos son parte de este modelo de alimentación.
Comer pescado con verduras y cereales integrales
Un error común es centrarse solo en "alimentos buenos para el hígado" y omitir toda la ración.
La dieta mediterránea tiene muchas verduras, frutas, nueces, aceite de oliva, frijoles, cereales integrales, pescado y mariscos; al mismo tiempo, reduce los azúcares enriquecidos, los carbohidratos refinados, las grasas saturadas, los alimentos ultraprocesados y la carne roja o la carne procesada. Este modelo se considera beneficioso para reducir la grasa hepática y la salud metabólica.
Por lo tanto, una comida puede combinar pescado al vapor con verduras, frijoles o una porción moderada de arroz integral, cereales integrales.
Esta combinación ayuda a aumentar la fibra, limitar el exceso de energía y evitar convertir el pescado en una comida rica en carbohidratos refinados o grasas.
El pescado rico en omega-3 puede ser un buen eslabón en una dieta que proteja el hígado, pero la eficacia radica tanto en el modelo de alimentación como en el estilo de vida.
Las personas que han sido diagnosticadas con hígado graso, hepatitis o enzimas hepáticas elevadas aún necesitan que un médico evalúe la causa y el grado de daño en lugar de autotratarse con alimentos.