Las hojas de higuera contienen muchos grupos de fitoactivos, incluidos flavonoides, taninos, saponinas y compuestos fenólicos, que están relacionados con las actividades antioxidantes y antiinflamatorias.
Estas son características que pueden estar relacionadas con la protección de las células hepáticas contra el estrés oxidativo. El hígado debe metabolizar continuamente nutrientes, medicamentos y muchos otros compuestos; cuando se producen radicales libres en exceso, el estrés oxidativo puede contribuir al daño a las células hepáticas.
Si se utilizan hojas de higuera como un tipo de té de hierbas común, se deben priorizar las hojas jóvenes, no rociar pesticidas, lavar bien antes de procesar.
Se pueden usar entre 5 y 10 hojas frescas de higuera, lavar, frotar suavemente y luego hervir con unos 500-700 ml de agua durante 5 a 10 minutos. Dejar enfriar un poco y usar durante el día en lugar de dejar durante la noche.
No es necesario añadir azúcar o miel si el objetivo es construir una bebida baja en energía, especialmente para personas con sobrepeso o hígado graso.
Para las personas con hígado graso, un factor mucho más importante es controlar el peso, limitar el alcohol, reducir las bebidas azucaradas, los alimentos ultraprocesados y mantener el ejercicio.
El agua de hojas de higuera, si se usa, solo debe actuar como una bebida sin azúcar en la dieta, no como un método de tratamiento.
Las personas que están siendo tratadas por hepatitis, hígado graso, cirrosis o que están usando muchos tipos de medicamentos no deben beber arbitrariamente agua de hojas de higuera durante mucho tiempo con el propósito de curar enfermedades. Los productos de plantas medicinales pueden variar en el contenido de ingredientes activos dependiendo de la variedad, la edad de las hojas, las condiciones de cultivo, el método de secado y el método de extracción.
Por lo tanto, si quieres usarlo, el enfoque más razonable es beber agua de hojas de higuera con una cantidad moderada, sin azúcar, sin considerar esto como un medicamento y sin reemplazar el tratamiento recetado por un médico.
Una dieta baja en alcohol, baja en azúcar añadido, alta en verduras, mantener un peso saludable y hacer ejercicio regularmente es la forma más eficaz para la salud hepática.