La seda de maíz contiene muchos grupos de compuestos como flavonoides, polifenoles, ácidos fenólicos, ácidos grasos y terpenoides. Entre ellos, los flavonoides son uno de los grupos de sustancias activas más interesantes porque tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
La seda de maíz se utiliza a menudo para hervir agua potable. Sin embargo, actualmente no existe una dosis estandarizada recomendada por las organizaciones médicas internacionales para tratar la hígado graso o las enfermedades hepáticas. El contenido de los ingredientes activos también puede variar según la variedad de maíz, las condiciones de cultivo, el momento de la cosecha y el método de extracción.
Por lo tanto, si se utilizan las sedas de maíz como bebida, se debe priorizar la materia prima limpia, no contaminada con pesticidas, lavar bien y no añadir demasiado azúcar. No se deben concentrar arbitrariamente en bebidas con alto contenido de ingredientes activos ni utilizar en lugar de medicamentos para el tratamiento.
Cómo usar seda de maíz: Use unos 10-20 g de seda de maíz fresca o una cantidad equivalente a seda de maíz seca.
Lava bien, puedes remojar en agua limpia y luego volver a lavar para eliminar la suciedad.
Poner unos 500-700 ml de agua, hervir y luego bajar el fuego durante unos 10-15 minutos.
Filtrar el agua, dejar tibia o enfriada y beber durante el día.
No se debe añadir mucho azúcar, especialmente en personas con sobrepeso, hígado graso o trastornos del azúcar en sangre.
La seda de maíz después de limpiarla se puede secar al sol o secarse, guardar en un lugar seco. Cuando la use, tome una cantidad moderada y cocine en agua para beber.
En resumen, la seda de maíz es una parte que a menudo se desecha pero tiene un valor de investigación notable, especialmente en términos de capacidad antioxidante, antiinflamatoria y protectora del hígado.
Sin embargo, la forma más eficaz de proteger el hígado sigue siendo mantener un peso saludable, comer muchos alimentos poco procesados, limitar el azúcar libre y el alcohol, y hacer ejercicio regularmente según las recomendaciones médicas.
La OMS también enfatiza que una dieta saludable debe basarse en principios de diversidad, equilibrio, moderación y seguridad.