Tóp mỡ se ha convertido en un plato nuevo y atractivo en los banquetes de muchas familias durante el Tet. Sin embargo, este plato, si no se prepara correctamente, es muy fácil que se eche a perder o huela mal si se deja durante mucho tiempo.
La razón es que la grasa se oxida al entrar en contacto con el aire, por lo que las amas de casa pueden aplicar algunos secretos para obtener un delicioso tarro de tóp mỡ para agasajar a los invitados durante los últimos días de vacaciones de Tet.
Elige grasa de cuello para tener crujiente y delicioso.
La calidad de los ingredientes determina en gran medida la delicia del producto terminado. En consecuencia, las amas de casa deben elegir el tipo de grasa más sabrosa para hacer tóp mỡ, que es la grasa de la nuca o la grasa de la carrilla. Esta parte tiene una textura firme que ayuda a que el tóp mỡ dore uniformemente y se rompa menos.
Se debe evitar usar grasa sa o grasa abdominal porque esta parte suele ser blanda y tiene mucha agua. Al freír la grasa sa, es fácil que explote, salpique y el producto final a menudo se endurezca y no mantenga su crujiente por mucho tiempo. Las amas de casa deben tener en cuenta elegir trozos de grasa de color blanco marfil y buena elasticidad para obtener un tarro de tóp mỡ delicioso y graso.
Aplicar la técnica de freír 2 veces
El proceso de procesamiento juega un papel clave para que el producto final esté siempre fragante y crujiente. Antes de freír, es necesario lavar la grasa y escaldar con agua hirviendo para eliminar el olor. El secreto más importante a aplicar es la técnica de freír 2 veces.
El primer paso es freír la grasa a fuego medio hasta que esté cocida y luego sacarla para que se enfríe bien. La segunda vez, continuar agregando la parte de tóp que se ha enfriado y freír rápidamente a fuego alto hasta que esté dorada y se hinche.
Este método ayuda a exprimir al máximo el exceso de grasa en el interior, creando una estructura hueca y esponjosa. Gracias a esto, el tóp mỡ crujiente dura más que la forma habitual de freírlo una vez. Agregar un poco de sal o vino blanco al freír también ayuda a que el producto final sea más sabroso y se conserve durante más tiempo.
Guardado en un tarro hermético
Los alimentos fritos deben evitar la humedad, por lo que después de cocinarlos, es necesario sacar la grasa de cerdo en papel absorbente y dejar que se enfríe por completo. Meterla en una caja cuando la grasa de cerdo aún esté caliente y tibia causará estancamiento de agua que hará que el plato de comida rápida se enfríe o se enmohezca.
Las amas de casa deben guardar los chicharrones en tarros de vidrio o cerámica con tapas herméticas. Se debe colocar una capa adicional de papel de cocina en el fondo del tarro para absorber la humedad. Lo mejor es guardarlos en el refrigerador a un nivel de calor bajo, lo que ayudará a ralentizar el proceso de oxidación, evitando que los chicharrones huelan grasa. Al sacarlos para comer, se deben usar palillos secos y limpios para evitar la invasión de bacterias.