En la vida cotidiana, hacer que los niños se concentren y escuchen siempre es un desafío para muchas familias. Después de las clases, actividades extracurriculares e innumerables estímulos de los dispositivos electrónicos, muchos niños son propensos a perder la concentración o reaccionar lentamente a las palabras de sus padres.
Según la Dra. Charissa Chamorro, experta en la evaluación y el tratamiento de la ansiedad en niños (Canadá), en lugar de regañar o repetir peticiones, los padres pueden cambiar la forma de comunicarse para que los niños cooperen de manera más efectiva.
Evitar proporcionar demasiada información al mismo tiempo
El cerebro de los niños pequeños solo puede procesar una cierta cantidad de información al mismo tiempo. Por lo tanto, hacer demasiadas solicitudes consecutivas a menudo hace que los niños se olviden o las omitan.
Por ejemplo, en lugar de decir en voz baja: "Apagar la televisión, subir al piso de arriba a cambiarse de ropa, cepillarse los dientes y luego cepillarse el pelo para irse a dormir", los padres deben dividir cada paso para que los niños puedan asimilarlo más fácilmente.
Los expertos aconsejan a los padres que guíen por etapas. Después de que los niños completen una tarea, continúen recordando el siguiente paso. Esto ayuda a los niños a no sentirse presionados y a cooperar más fácilmente.
Habla brevemente, claramente.
Muchos padres tienen la costumbre de explicar demasiado largamente antes de hacer una petición. Sin embargo, los niños a menudo pierden la concentración muy rápidamente si la conversación se prolonga.
En lugar de dar rodeos, haz peticiones directas y específicas. Por ejemplo, "lleva zapatillas deportivas, vamos a salir al campo de juego" será mucho más eficaz que una larga explicación.
Una forma concisa de hablar ayuda a los niños a entender rápidamente lo que hay que hacer y a responder mejor.
Aumenta la conectividad visual y gestual
Los niños estarán más atentos cuando los padres se comuniquen tanto verbal como de acción. Mirar a los ojos del niño, inclinarse al mismo nivel o poner suavemente la mano en el hombro del niño ayudará al niño a sentir la conexión.

Algunos padres también aplican la forma de pedir a sus hijos que recuerden lo que acaban de escuchar para asegurarse de que los niños realmente reciban la información. Esta es también una forma de ayudar a los niños a practicar la capacidad de concentración y memoria.
No lo menciones demasiado.
Cuando los padres repiten continuamente una petición, los niños pueden formar la psicología de "esperar a que se les recuerde muchas veces antes de hacerlo". Con el tiempo, las palabras de los padres pierden su efectividad.
Por ejemplo, si los niños no recogen los juguetes después de que se les haya recordado, los padres pueden guardarlos temporalmente durante un cierto período de tiempo. Por el contrario, cuando los niños tomen la iniciativa de hacerlo, elogia para fomentar el comportamiento positivo.

Convierte la escucha en un juego
Después de un largo día de recibir demasiada información, los niños a veces necesitan experiencias más interesantes para entrenar su capacidad de atención.
Los padres pueden escuchar los sonidos de la naturaleza con sus hijos mientras pasean, escuchar el canto de los pájaros, el viento o cantar canciones infantiles alegres. Estas actividades sencillas ayudan a los niños a aprender a observar y concentrarse mejor.
Convertir las habilidades de escucha en una experiencia divertida también ayuda a los niños a aceptar la comunicación positiva en lugar de sentirse obligados.
Los padres también necesitan aprender a escuchar a sus hijos.
Según los expertos, muchos padres suelen hablar con sus hijos mientras ven el teléfono, la televisión u otras cosas. Esto hace que los niños sientan que los adultos no les prestan mucha atención.
Los niños pequeños son muy sensibles a la indiferencia en la comunicación. Cuando los padres dan a sus hijos una concentración completa, también aprenden a escuchar a los demás.
Aunque no todas las historias de los niños son importantes, mantener el contacto visual, la retroalimentación y hacer preguntas ayudará a los niños a sentirse más respetados y comprendidos en la familia.
Los expertos creen que lo que los niños necesitan no son regaños, sino la sensación de estar conectados y escuchar correctamente. Cuando los padres cambian su forma de comunicarse, los niños también formarán gradualmente hábitos de cooperación y escucha más positivos.