La economía vietnamita no carece de lecciones sobre el uso ineficiente del capital. Ha habido empresas que han tenido que reducir la producción debido a la interrupción del flujo de caja, proyectos de producción que tienen que esperar capital durante mucho tiempo, o proyectos de infraestructura que se retrasan debido a los lentos procedimientos de desembolso. Esas historias muestran una verdad: el capital asignado en el lugar correcto creará un impulso para el avance de la economía; por el contrario, cuando el flujo de capital se desvía, los recursos, por grandes que sean, pueden ser desperdiciados.
Vietnam está entrando en una etapa fundamental al implementar la Resolución del XIV Congreso del Partido con la aspiración de un crecimiento de dos dígitos, sentando las bases para avanzar hacia el objetivo de convertirse en un país desarrollado y de altos ingresos para 2045.
Para lograr este objetivo, no se puede confiar solo en la determinación. Lo esencial son los recursos, especialmente el capital. Según estimaciones del Banco Mundial, Vietnam necesita alrededor de 1.400 mil millones de dólares en los próximos 5 años, equivalentes a unos 280 mil millones de dólares al año para mantener una alta tasa de desarrollo.
Esta cifra es muy grande, pero no es imposible si se movilizan eficazmente los recursos nacionales y extranjeros.
El capital puede provenir de muchos canales como el presupuesto estatal, el crédito bancario, el mercado de valores, la inversión extranjera, las remesas y nuevos canales financieros como los centros financieros internacionales, los mercados de carbono o los activos digitales.
Sin mencionar los recursos potenciales, como la cantidad de oro en la población, el capital que está "inactivo" en los bienes raíces, o los recursos ahorrados de la lucha contra la corrupción y el despilfarro, todos pueden convertirse en un nuevo motor si se desbloquean adecuadamente. Incluso la reforma de los procedimientos administrativos, como mejorar la eficiencia de los reembolsos de impuestos y acortar el tiempo de procesamiento, también puede ayudar a las empresas a liberar más recursos para invertir y expandir la producción.
Sin embargo, la cuestión no solo radica en cuánto capital hay, sino también en la eficiencia del uso del capital. Actualmente, el índice ICOR de Vietnam, es decir, la proporción de capital necesaria para crear una unidad de crecimiento, se encuentra en torno a 6. Esto significa que, para generar 1 dong de crecimiento, la economía necesita 6 dongs de capital de inversión, casi el doble que algunas economías de la región.
Este índice refleja un problema digno de reflexión: la eficiencia del uso de los recursos de Vietnam sigue siendo limitada. Si esto no mejora, la movilización de más capital puede solo aumentar los costos y no necesariamente crear un crecimiento correspondiente.
Para mejorar la eficiencia del uso del capital, es necesario comenzar desde el sector público. La inversión pública debe preparar proyectos mejor, acortar los procedimientos. Cuando se implementa a tiempo, la inversión pública no solo crea infraestructura para el desarrollo, sino que también desempeña el papel de "capital inicial" para atraer más recursos del sector privado y los inversores extranjeros.
Junto con eso, el flujo de capital crediticio debe orientarse hacia áreas de creación de valor a largo plazo como energías renovables, comercio electrónico, innovación o nuevas tecnologías. Estas son áreas que crean impulso para el crecimiento y limitan el riesgo de inflación y inversión dispersa.
Finalmente, es necesario perfeccionar las instituciones para abrir nuevos canales de capital. Sectores como el mercado del carbono, las bolsas de valores, los activos encriptados o los centros financieros internacionales necesitan un marco legal claro. Paralelamente, el objetivo es mejorar la calificación del mercado de valores para atraer más flujos de inversión global.