Se sabe que, en los deportes de combate, pueden ocurrir accidentes, pero en la profundidad del problema, el incidente reciente es una advertencia muy clara y directa sobre el vacío de estándares en las actividades que llevan el nombre de movimientos y festivales de aldea.
La tradición es algo que vale la pena apreciar. Los festivales de aldea, las arenas de lucha, el tira y afloja, las peleas de gallos, las carreras de botes... no son solo juegos, sino recuerdos culturales, un hilo comunitario. Pero la tradición no significa inmunidad. Cuanto más antigua sea la tradición, más bien debe organizarse, tener reglas claras, tener estándares de seguridad acordes con los riesgos reales.
Por lo general, desde una perspectiva psicológica, cuanto más se llama "torneo de movimiento", "festival de aldea", más fácil es ser descuidado en la fase de organización. No clasificar claramente la categoría de peso, no realizar exámenes de salud antes de la competición, el terreno de juego no cumple con los estándares, la fuerza médica es descuidada, las reglas de competición son convencionales. Y cuando ocurre un incidente, la gente usa la misma frase "accidente no deseado" para explicarlo.
Pero el deporte, ya sea en los Juegos Olímpicos o en el patio comunal, sigue siendo deporte. Las leyes físicas no cambian solo por el ambiente festivo. No se puede tomar la razón de "esto es un festival de pueblo" para aceptar el riesgo. Tampoco se puede ver el factor tradicional como un escudo que cubra las deficiencias en el trabajo de organización.
Hay muchas opiniones sobre la eliminación de festivales, la eliminación de deportes con alto riesgo de accidentes. Sin embargo, no es que cada vez que ocurre un accidente se prohíba o se elimine. Por el contrario, todavía hay que mantenerlo, pero mantenerlo de una manera más civilizada y estandarizada con respecto a las condiciones para garantizar la máxima seguridad posible. Esas cosas no pierden el "alma del festival de la aldea", sino que ayudan a que el festival de la aldea exista de manera más sostenible.
De hecho, el gobierno local tuvo que intervenir para verificar y revisar las condiciones organizativas después de este lamentable incidente. Esto demuestra que el problema ha tocado la responsabilidad de la gestión y los estándares organizativos.
Preservar el festival es preservar la cultura, la tradición, pero también es necesario adaptarse a los estándares de la época. El festival sigue siendo un lugar para honrar el espíritu marcial, pero no se debe apostar por la salud, incluso la vida de los participantes.