Mucha gente suele decir que el 27 de marzo de cada año es el "Día del Deporte de Vietnam". No está mal, pero falta entender completamente el significado del día tradicional de la industria. Si es solo "deportivo", olvidamos una parte muy importante: "educación física".
La diferencia no radica solo en las palabras. El presidente Ho Chi Minh escribió "Llamamiento a todo el pueblo a hacer ejercicio", no a todo el pueblo a "hacer deporte". Desde el punto de partida, la orientación es muy clara.
El deporte es la superficie, la comunidad lo ve fácilmente. El deporte es competir, tener logros, comparar, competir. El ejercicio es diferente, personal, mucho más silencioso. Hacer ejercicio por la mañana, caminar, algunos estiramientos, respirar... ayuda a que el cuerpo funcione mejor, previene enfermedades, mantenga la flexibilidad.
El ejercicio apunta a la resistencia y a ser "rentable" a largo plazo. No es casualidad que el tío Ho enfatizara: "Cada ciudadano sano contribuye a hacer que todo el país esté sano". Desde esa perspectiva, la salud personal no es un asunto privado, sino parte de la salud nacional.
Pero la realidad está demostrando que hay personas que "aman el deporte pero odian el ejercicio". Es decir, están dispuestas a ver, animar a las selecciones nacionales, a los atletas, pasar toda la noche viendo fútbol, pero ignoran el cuidado de su propio cuerpo, no pueden/no quieren dedicar 20 minutos al día a los movimientos.
La historia de la juventud desperdiciando tiempo, ignorando la salud, despreciando la nutrición, para que cuando envejezcan, vuelvan a usar el tiempo y el dinero para recuperar la salud ya no es nueva. Por eso, recientemente ha surgido una opinión muy reflexiva de que "los vietnamitas no saben cómo envejecer". El deporte trae emoción, el ejercicio para tener salud. El deporte puede hacerte feliz y orgulloso en un momento, el ejercicio determinará cómo vivirás durante muchos años. Por lo tanto, entender correctamente el 27 de marzo también es una forma de reajustar la conciencia. No solo es un día para honrar los logros, sino también para mirarte a ti mismo.
Porque al final, una nación sana no se mide por medallas, sino por personas que son lo suficientemente fuertes como para pasar toda su vida de manera proactiva y firme.