La tragedia comienza cuando llevan esa mente de analisis fria a casa, usando "medidas" logicas para medir las emociones que necesitan consuelo. El resultado es que pueden ganar en cualquier debate, pero pierden todo en la conexion de almas.
De hecho, no pocas personas no aman a una mujer especifica; solo aman el sentimiento que esa persona trae. Cuando ese sentimiento se desvanece, se van confundidos a buscar una nueva persona, esperando que la "segunda taza de cafe" sea mas sabrosa que la primera. Pasaron por muchas relaciones con la misma pregunta: "¿Por que al principio era muy correcto, luego muy erroneo?".
La respuesta suele estar en un patron interior definido temprano: la ternura y la proteccion absoluta de la madre. Cuando no se dan cuenta de que estan buscando una "segunda madre", asumen por sentado toda la responsabilidad emocional a la otra persona. Esperan que la mujer se calme, se caliente y se sienta a si misma sin necesidad de esforzarse por cambiar. Esa carga de expectativas tarde o temprano agotara a ambos.
El poder no desaparece cuando el corazon se suaviza. Entenderse a uno mismo no hace que los hombres sean menos masculinos; por el contrario, les ayuda a dejar de buscar un "salvavidas". El verdadero camino hacia la madurez de los hombres no es aprender a luchar mas, sino aprender a soltar las armas; no es intentar agregar mas armadura, sino saber cuando se puede quitar para vivir como una persona de carne y hueso.
Todavia vemos a menudo hombres que "en la vejez" comienzan a aprender a amar. Ese es el marido que, despues de una enfermedad grave, sabe por primera vez como tomar la mano de su esposa para decir gracias, en lugar de solo dar el salario como una obligacion. Ese es el padre que sabe inclinarse para escuchar la tristeza de sus hijos sin juzgar con el prestigio de un dueño. Ese despertar a veces llega tarde, despues de demasiadas rupturas y victorias solitarias junto a la comida fria.
Cuando un hombre es lo suficientemente valiente como para enfrentarse al niño dentro de si mismo, ya no confundira el poder con la dictadura. En ese momento, el amor ya no es una batalla para ganar o perder, ni un refugio para escapar de la realidad. Se convierte en un espejo que ilumina tanto a la persona que esta delante como a la verdadera identidad de uno mismo. Crecer, despues de todo, es cuando tenemos el coraje de soltar la regla y tomar una mano.