Beneficios potenciales pero que requieren más pruebas
Las algas marinas, también conocidas como algas rojas, son una fuente de proteínas, minerales y compuestos vegetales beneficiosos. Según el farmacéutico Ross Phan, estudios iniciales muestran que las algas marinas pueden apoyar la salud de muchas maneras.
En primer lugar, las algas marinas pueden ayudar a la digestión gracias a sus propiedades prebiológicas, que ayudan a nutrir las bacterias intestinales beneficiosas. Sin embargo, el carrageenano en las algas marinas también puede empeorar la enfermedad inflamatoria intestinal en algunas personas.
Para la glándula tiroides, las algas marinas son ricas en yodo, un factor necesario para producir hormonas que regulan el metabolismo. Sin embargo, una suplementación excesiva puede causar disfunción tiroidea.
Algunos estudios en animales muestran que las algas marinas ayudan a fortalecer la inmunidad, pero también pueden causar inflamación o reacciones alérgicas.
Además, se ha registrado que los antioxidantes en las algas marinas tienen potencial anticancerígeno, aunque la evidencia actual se detiene en la investigación en el laboratorio.
Las algas marinas también son de interés con su capacidad para prevenir el virus del VPH, gracias a las propiedades antivirales del carrageenan. Además, algunos estudios iniciales muestran que puede prevenir los coágulos de sangre y ayudar a controlar la diabetes, pero se necesitan datos clínicos adicionales.
7 beneficios y efectos secundarios imperdibles
Apoyo digestivo
Fortalecer la salud de la tiroides
Apoyo al sistema inmunológico
Potencial contra el cáncer
Prevención del virus del VPH
Previene los coágulos de sangre
Apoyo al control de la diabetes
Además de los beneficios, las algas marinas también entrañan muchos riesgos. El alto contenido de yodo puede causar intoxicación por yodo, con síntomas como náuseas, diarrea e incluso trastornos cardíacos. Además, también se debe tener en cuenta el riesgo de alergias, brotes de enteritis o intoxicación por metales pesados como plomo y mercurio.
Según la experta en nutrición clínica Melissa Nieves, que trabaja en Estados Unidos: "Las algas marinas pueden ser beneficiosas, pero no deben considerarse una solución de tratamiento. El uso debe basarse en el asesoramiento médico, especialmente para personas con enfermedades subyacentes".
Grupos como mujeres embarazadas, personas con enfermedad de la tiroides, ancianos o niños deben tener precaución. Actualmente no hay recomendaciones de dosis oficiales, pero unos 3 a 4 gramos de algas marinas secas al día se consideran un nivel de seguridad relativo.