La diabetes es una de las principales causas de daño renal. Cuando el azúcar en sangre se mantiene alto durante un largo período de tiempo, los pequeños vasos sanguíneos en los riñones se ven afectados, lo que reduce la capacidad de filtrar los desechos. Este proceso ocurre en silencio pero puede provocar enfermedad renal crónica si no se controla.
Según el Dr. Aswini Kumar Panigrahi, nefroólogo de Apollo Dialysis (India), los errores simples en la dieta, como consumir demasiada sal, azúcar o alimentos procesados, pueden aumentar la presión sobre los riñones y acelerar el proceso de daño.
Uno de los errores comunes es comer demasiada sal. Los alimentos envasados, la comida rápida y los alimentos procesados a menudo contienen mucho sodio, lo que hace que el cuerpo retenga agua y aumente la presión arterial. Esto hace que los riñones tengan que trabajar más y sean más vulnerables con el tiempo.
Además, la dependencia de los alimentos procesados también aumenta el riesgo de afectar a los riñones. Estos alimentos suelen contener muchas grasas no saludables, sodio y conservantes, lo que dificulta el control del azúcar en sangre.
El Dr. Panigrahi dijo: "Consommer demasiada proteína también puede ser perjudicial. La proteína es esencial, pero si se usa en exceso, especialmente en personas con riesgo de enfermedad renal, puede aumentar la carga sobre los riñones".
Además, consumir mucho azúcar y carbohidratos refinados como dulces y refrescos puede causar un rápido aumento del azúcar en sangre. Esta condición prolongada afectará la función de filtración de los riñones.
No beber suficiente agua también es un error común. Beber suficiente agua ayuda a los riñones a eliminar los desechos de manera más eficaz, mientras que la deshidratación puede aumentar el riesgo de daño renal.
Algunas personas también tienen la costumbre de saltarse comidas o comer de forma irregular. Esto puede hacer que el azúcar en sangre fluctúe y conduzca a comer demasiado en las comidas posteriores, lo que ejerce más presión sobre los riñones.
Los expertos recomiendan que las personas con diabetes mantengan una dieta equilibrada, priorizando los alimentos frescos, aumentando las verduras verdes, los cereales integrales y las grasas saludables. Al mismo tiempo, es necesario limitar los alimentos procesados, controlar la cantidad de sal y azúcar y mantener el hábito de beber suficiente agua todos los días. Pequeños ajustes pero realizados regularmente pueden contribuir de manera importante a proteger la función renal y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.