Muchos estudios han demostrado que agregar avena a la dieta diaria puede contribuir a reducir el colesterol malo (LDL-colesterol), lo que ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Este beneficio proviene del beta-glucano, un tipo de fibra soluble abundante en la avena. Cuando entra en el tracto digestivo, el beta-glucano forma una capa de gel capaz de unirse al colesterol y al ácido biliar, ayudando al cuerpo a eliminarlos. Este proceso obliga al hígado a utilizar más colesterol para producir nuevos ácidos biliares, reduciendo así los niveles de colesterol en sangre.
Las personas con colesterol en sangre ligeramente elevado que consumieron 80 g de avena al día durante 45 días registraron una mejora significativa en los niveles de colesterol malo. Los investigadores creen que mantener el hábito de comer avena con regularidad puede traer beneficios positivos para la salud cardiovascular.
Además de ayudar a reducir el colesterol, la avena también ayuda a crear una sensación de saciedad duradera, ayuda a controlar el azúcar en sangre y mejora la salud intestinal gracias a su alto contenido de fibra.
Los expertos recomiendan priorizar el uso de avena pura, poco procesada y limitar la adición de demasiado azúcar o crema grasa al procesar para maximizar los beneficios para la salud. La avena también debe combinarse con una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable, en lugar de considerarse un "alimento milagroso" que puede reemplazar las medidas para tratar los trastornos lipídicos.