Los adultos con diabetes deben mantener el ejercicio regularmente cada semana. Específicamente, deben hacer ejercicios rítmicos de intensidad media al menos 150 minutos/semana (como caminar rápido, andar en bicicleta lentamente) o 75 minutos/semana si hacen ejercicios de alta intensidad (como correr, nadar rápido). Estas actividades ayudan a los músculos a absorber mejor la glucosa, controlando así el azúcar en sangre de manera más efectiva.
Además, se deben hacer levantamientos de pesas 2-3 veces por semana para aumentar la masa muscular. Se pueden usar pesas de mano, tiras de resistencia o ejercicios con peso corporal como flexiones, plancha, sentadillas. Cada ejercicio debe repetirse 8-12 veces y realizar 2-3 series.
Además, los ejercicios que aumentan la flexibilidad y el equilibrio como el yoga o el Tai Chi, realizados 2-3 veces por semana, también ayudan a mejorar la flexibilidad, la fuerza y la capacidad de equilibrio.
Mantener el ejercicio combinado con una pérdida de peso razonable y cambiar el estilo de vida puede ayudar a las personas con alto riesgo a reducir hasta en un 58% la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. En particular, combinar el entrenamiento aeróbico y el levantamiento de pesas es más eficaz que solo hacer un tipo, lo que ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, limitar las complicaciones y mejorar el índice HbA1c. Ambas formas de ejercicio ayudan a aumentar la sensibilidad a la insulina, controlar el azúcar en sangre, reducir la obesidad y la resistencia a la insulina.